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La union es fuerza y la fuerza es libertad


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14 de Octubre de 1969.- Iquique. bomba con graves destrozos en el edificio de los Tribunales de Justicia en Iquique;
14 de Octubre de 1969.- Temuco. bomba en la casa del director del diario "Austral", de Temuco;
14 de Octubre de 1969.- Santiago. atentados incendiarios y disparos contra la sede de la SNA.;
14 de Octubre de 1969.- Osorno. bomba en el edificio del diario "La Prensa" de Osorno.
17 de octubre 1969.- Santiago. Asalto a mano armada a una sucursal del Banco del Trabajo ubicada en Santa Rosa. Según características físicas entregadas por las víctimas, la policía cree que corresponden a prófugos del MIR que han participado en atracos similares. (Sin embargo, 8 meses después serán detenidos 2 miembros de la VOP por este hecho).
18 de octubre 1969.- Santiago. Una bomba estalló en la madrugada en la vivienda de los jefes militares Francisco Gorigoytía Herrera, director de la Academia de Guerra, y del coronel Gustavo Alvarez, de la Escuela de Telecomunicaciones.
21 de octubre 1969.- Santiago. En la madrugada del martes 21, un grupo de militares, encabezados por el general Roberto Viaux, se toman el regimiento Tacna.

Se sumaron la Escuela de Suboficiales, el Batallón Blindado N02 y el Batallón de Transporte No2, con lo cual quedó en evidencia el fuerte descontento que desde ha­cía un tiempo imperaba en las filas del Ejército.

El Comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider, se abocó a imponer la disciplina dentro de las tropas.

Tropas leales al Gobierno de Frei ro­dean a los sublevados, quienes se rinden el día 22, luego de lograr negociaciones.

El motivo del movi­miento, conocido como "Tacnazo", fueron las ma­las condiciones económicas en que se desenvolvía la actividad del Ejército, dadas las bajas remunera­ciones y el pobre equipamiento de la institución.
23 al de octubre 1969.- Lugar. El Partido Comunista efectúa su XVIII Congreso Nacional, con el lema de "Unidad Popular para conquistar un Gobierno Popular".
__ de octubre 1969.- San Antonio. Grupo de campesinos se toma fundo Las Palmas. Son agredidos por Carabineros los trabajadores Ismael Gómez, José Daniel Gómez, Rosendo Gómez y Armando Soto.
13 de noviembre 1969.- Santiago. Doce jóvenes de buena presencia y bien vestidos, ocupando tres automó­viles marca Fiat 1.500, llegaron inesperada y rápidamente al local de la sucursal Bilbao del Banco de Crédito e Inversiones, ubicado en Avenida Bilbao Nº 3871, casi esquina de Tobalaba, a las 13,55 horas, y procedieron a asaltarlo.

Uno de los jóvenes vestía uniforme de ca­rabinero y llevaba el arma de reglamento.

Una vez dentro del local, los asaltantes, desenfundando revól­veres y pistolas, intimaron a los seis funcionarios de la oficina ban­caria al mismo tiempo que el falso carabinero gritaba que el Banco estaba intervenido.

El agente y el cajero, bajo amenaza de muerte, fueron obligados a abrir la caja de fondos de la sucursal, lo que per­mitió a los audaces asaltantes apoderarse de la cantidad de Eº 121.000 en billetes que fueron inmediatamente trasladados hasta los automó­viles que esperaban en la vecindad.

Un testigo de los hechos tomó nota del número de las patentes de los coches, pero después de las investigaciones del caso pudo establecerse que se trataba de falsas patentes.

A la mañana siguiente ­tres automóviles fueron hallados en diversas calles de los alrededores, los sin ocupantes, y se llegó a la conclusión de que los vehículos les ha­bían sido robados a sus dueños.

Tanto en las esferas policiales como en las gubernativas se tuvo por descontado que este nuevo asalto había sido concebido y ejecu­tado por elementos del MIR.
16 de noviembre 1969.- Santiago. Gracias a la denuncia de una persona de buena voluntad pudo ser capturado uno de los autores del asalto a la sucursal Bilbao del Banco de Crédito e Inversiones,, que resultó ser Mario Zuleta Peña, estudiante del Ins­tituto Pedagógico de la Universidad de Chile en el ramo de filosofía.

En los momentos de su detención alcanzó a huir uno de sus compa­ñeros de aventura, el médico siquiatra Humberto Sotomayor Salas (terrorista del MIR), quien, portando dos granadas de mano, amenazó con dispararlas contra quienes intentaban capturarlo.


16 de noviembre 1969.- Santiago. Por el asalto a la sucursal Bilbao del Banco de Crédito e Inversiones, fueron también detenidos el profesor de sociología y sicología de la Universidad de Chile y la Universidad Católica, respectivamen­te, señor Benjamín Fabre Large y su esposa, señora Margarita Bastide Siecle, profesora de francés del colegio la Alianza Francesa, acusados de encubrir al doctor Sotomayor.

Además, el abogado señor Jaime Concha Lois y su esposa señora Carmen Rondi Costa, acusados de haber faci­litado un automóvil a los asaltantes para que huyeran; y el profesor de sociología de la Universidad Técnica del Estado, señor Boris Fa­lahá Lemi, sindicado de prestar su residencia para ocultar a los asal­tantes del Banco.

Según versión dada por la policía, el detenido Mario Zuleta Peña, acosado en   los interrogatorios por los detectives, habría mencionado los nombres de los otros once terroristas del MIR. que asaltaron el Banco de Crédito e Inversiones.

Tan pronto como declaró ante el magistrado correspondiente, la señora Bastide de Fabre fue puesta en libertad incondicional por falta de culpabilidad. Los otros cinco detenidos quedaron incomunicados.


20 de noviembre 1969.- Santiago. Pero, entretanto, se produjo un conflicto de proporciones entre el Consejo Universitario y la policía de Investigaciones con motivo de la detención del profesor Fabre.

Había trascendido que este maestro extranjero, después de ser detenido, había sido objeto de malos tratos y flagelaciones inhumanas en el cuartel de Investigaciones a fin de arrancarle declaraciones que comprometieran a otras personas sindicadas de haber actuado en el asalto al Banco de Crédito, procedimiento que NO ERA DESUSADO por la policía civil chilena, algunos de cuyos ejemplos tuvimos oportu­nidad de mencionar en tomos anteriores de este libro.

Impuesto del rumor, el Consejo Universitario encargó al Decano de la Facultad de Ciencias jurídicas y Sociales, don Eugenio Velasco, que procurara visitar al profesor Fabre y averiguara cuanto fuera necesario para establecer el verdadero trato que había recibido de parte del Servicio de Investigaciones.

El señor Velasco, en compañía de otro Decano, don Fernando Kusnetzoff, del magistrado de la causa, señor Carlos Pereira, y de la actuaria del proceso, previa autorización especial del presidente sub­rogante de la Corte Suprema, visitó en la tarde del 20 de noviembre al profesor don Luis Benjamín Fabre, con quien sostuvo una larga entrevista.


Después de la conversación, el Decano señor Velasco dio amplia cuenta de su cometido al Consejo Universitario, el cual, en sesión extraordinaria, adoptó enérgicos acuerdos sobre el caso.
En uno de ellos, el Consejo dejó constancia de que de las declaraciones del señor Fabre se desprendía en síntesis lo siguiente:
A) A primeras horas del día lunes 17 del presente mes, el señor Fabre fue detenido en su casa habitación por personal policial y conducido de inmediato en automóvil al cuartel de Investigaciones; en el trayecto fue groseramente tratado y amenazado por los apre­hensores.

Ya en el cuartel, fue sometido a un intenso interrogatorio por diversos funcionarios respecto de los hechos que son de cono­cimiento público y que motivaron su detención.


En vista de su ne­gativa a proporcionar mayores antecedentes, funcionarios policiales procedieron a vendarlo la vista, conducirlo según su impresión a un local subterráneo, donde fue desnudado y amarrado fuertemente a una silla.

Allí recibió diversos golpes, entre otros uno que le afec­ta el oído izquierdo produciéndole una sordera parcial; por último, "recibió aplicaciones eléctricas en órganos vitales (La costumbre era aplicarle corriente eléctrica a los detenidos, en los testículos, lo que les producía un dolor insoportable) y en la boca, para lo cual utilizaron paños húmedos de modo de evitar ulteriores huellas en su cuerpo.

A esa altura del interrogatorio, el profesor Fabre declaró a los agentes todo cuanto ellos requerían, por lo cual se suspendió la violencia física y fue devuelto a otros recintos donde se vistió. Posteriormente recibió una más deferente atención".
El Consejo Universitario, después de recibir el informe de los Decanos señores Velasco y Kusnetzoff, dio de inmediato instrucciones a la Asesoría Jurídica de la Universidad para deducir acción pública contra los autores del atentado.
Como era de esperarlo, la Dirección General de Investigaciones, impuesta de los acuerdos del Consejo Universitario, entregó una de­claración a la prensa negando terminantemente lo aseverado en la versión dada por el profesor Fabre a los decanos mencionados. Era lo lógico.
21 de noviembre 1969.- Pero lo que causó verdadera sorpresa fue que el Presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago, don Eduardo González Ginouvés, magistrado que gozaba de merecida fama de seriedad y corrección, después de visitar en la Cárcel Pública, el día 21, a todas las personas comprometidas en el proceso por asalto al Banco de Crédito presun­tamente maltratadas por Investigaciones, para comprobar su estado físico, declaró que "todas ellas se encontraban en buen estado de salud y que ninguna queja habían formulado sobre el trato a su in­tegridad física".
No era de extrañar, por las razones ya dadas, en el acuerdo del Consejo Universitario, que el señor Fabre no conservara huellas del maltrato, pero surgió la duda acerca de por qué no había similitud entro lo declarado por el profesor a los decanos y lo manifestado al Presidente de la Corte.
Después de activas y laboriosas gestiones, el profesor Fabre ob­tuvo su excarcelación bajo fianza de E º 300.

A su salida de la cárcel. declaró a los periodistas que él jamás había tenido idea de que el doc­tor Sotomayor perteneciera al MIR; que, por su parte, no tenía rela­ción alguna con esta organización política; que durante su perma­nencia en Investigaciones había sido tratado salvajemente por los detectives; que conservaba aún la lesión que le habían causado en su oído izquierdo y, por último, que quería dejar constancia de su reco­nocimiento y gratitud hacia los Tribunales de Justicia chilenos cuya conducta había sido diametralmente opuesta a las actuaciones de la policía civil.


18 de noviembre 1969. - Santiago. Se detiene a seis terroristas del MIR por ser los autores del hecho.
19 de noviembre 1969. - Puente Alto. 300 obreros del sindicato Manuel Rodríguez de Puente Alto se tomaron el fundo El Peñón.

Los trabajadores reclaman por el incumplimiento del acta de avenimiento que se firmó con el dueño del predio, por el despido masivo de obreros y por la persecusión de que son objeto los dirigentes sindicales.

El movimien­to es también en solidaridad con Manuel Oliveros, el dirigente campesino de Linares, quien está preso.
22 de noviembre 1969.- Santiago. Lanzaron una bomba contra la casa del general en retiro y ex Intendente de Santiago, Juan Bancalari, ubicada en Francisco de Aguirre. El hijo del general en retiro movió un paquete que estaba en la instalación del gas fuera de la casa y se produjo el estallido, quedando herido.
23 de noviembre 1969.- Santiago. Una bomba cayó a las 9:30 de la mañana en la casa del segundo secretario de la embajada de Gran Bretaña en Chile, Henry Mc Quade, ubicada en Hernando de Aguirre. El artefacto fue colocado en el ante jardín de la casa el día antes. Al salir Mc Quade de su casa tomó el aparato explosivo y lo dejo caer provocando

una explosión que le dejó herido en la cara y en una pierna.


27 de noviembre 1969.- Santiago. Tuvieron lugar las elecciones para renovar la directiva de la Federación de Estudiantes de Chile que, desde hacía catorce años, se encontraba en manos de una mayoría democratacristiana.

No había sido posible antes desplazar a esta mayoría porque, en cada elección, el estudiantado de otras filiaciones políticas se presentaba disgregado a la lucha trabajando por diversos candi­datos.

Esta vez las cosas cambiaron. Inspirados en el anhelo de unidad que flotaba en el ambiente de la Izquierda, los estudiantes pertene­cientes a los partidos comunistas, socialista y MAPU dieron unidos la batalla y consiguieron imponerse.

Así, pues, fue elegido presidente de la Federación el universitario comunista Alejandro Rojas Wainer.


La directiva de la Federación de Estudiantes quedó constituida por cinco representantes de la Unidad Izquierdista, tres democratacris­tianos, dos nacionales (que alcanzaron una alta votación) y un mirista.
Otro fenómeno ocurrió con la elección de directiva de la Fede­ración de Estudiantes de Concepción, en la que triunfó ampliamente el MIR.

Como puede apreciarse, resultó que, en adelante, las dos grandes federaciones estudiantiles estarían en manos de los marxistas, lo que no era promisorio para el sentimiento democrático del país.


10 de diciembre 1969.- San Antonio. Campesinos se toman 45 fundos en la Comuna de San Antonio y obstruyen la salida en vehículo de sus propietarios.

El movimiento es la respuesta a un recurso de queja presenta­do ante la Corte Suprema contra un fallo arbi­tral.


15 de diciembre 1969.- Santiago. Un grupo de 5 jóvenes armados pertenecientes al MIR, asaltó el Banco Osorno y La Unión, sucursal Macul, llevándose E° 15.000.000, tras encerrar en el baño a 3 empleados y 6 clientes.
Diciembre 1969.- Santiago. Se aprobó el "Programa de la Unidad Popular". Entre sus objetivos principales se inscribía el antiimperialismo y la lucha contra la burguesía monopolista nacional, la democratización, integrar a las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y crear una nueva institucionalidad.

La Unidad Popular quería transformar el sistema y el carácter del Estado para, finalmente, sustituir el modelo de desarrollo capitalista, superando el capitalismo dependiente.


El economista Hugo Fazio señala: "el gobierno encabezado por Salvador Allende constituye el mayor esfuerzo por resolver las grandes contradicciones generadas en la sociedad chilena por la presencia dominante del capital extranjero y los grandes intereses económicos internos, posibilitando una participación activa de las mayorías nacionales.

Constituye el proceso del siglo XX más importante de transformaciones progresivas en el país".

Reformas que eran consideradas indispensables para afianzar futuras transformaciones revolucionarias.
La efervescencia popular se encontraba en su apogeo, en plena campaña se produjo el primer Paro General Campesino de la historia de Chile y, a menos de dos meses de las elecciones, la CUT convocó otra huelga nacional.

A pesar del amplio movimiento popular, la UP alcanzó un 36,2%, mientras el FRAP, en 1964 había obtenido un 38,6%.


19 de diciembre 1969.- Antofagasta. Dos menores pertenecientes al MIR – Patricio Dagoch Rabie y Pedro José Varas, de 15 y 16, años, respectivamente   secuestran un avión LAN Chile con destino Santiago Punta Arenas para desviarlo hacia Cuba.

Al aterrizar en el ae­ropuerto de Cerro Moreno  bajo las órdenes de los secuestradores  a cargar combustible, los extremistas permitieron liberar 12 pasajeros debido a un ataque de histeria de estos últimos.

Debido a fallas técnicas debió realizarse un tras­bordo, razón que permitió liberar al resto de los pasajeros y que los secuestradores partieran con la tripulación hacia Cuba.

Una vez en el aire, el personal de la aerolínea logró controlar a sus secuestradores.


27 de diciembre 1969.- Arica. Un terrorista del MIR, Patricio Alarcón Rojas, armado con cuchillo, revólver y cargado de dinamita secuestra un Boing 727 de Lan Chile con itinerario Santiago Arica con el fin de desviarlo a Cuba.

Sin embargo, el avión debió aterrizar en el aeropuerto de Chacalluta en Arica para reabastecerse de combustible y el secuestrador dejó bajar a las mujeres y los niños que iban a bordo.

La aeronave aterrizó finalmente en un aeropuerto cubano con 77 personas y 10 tripulantes a bordo.
¿? de diciembre 1969.- Ñuble. Toma del fundo La Engorda en la provincia de Ñuble del DC Mario Guerrero Ramírez.

En el interior del inmueble se produce un incidente entre el estudiante mapucista Ricardo Guerrero, hijo del propietario, que porta un rifle calibre 22, y un grupo de afuerinos albergados en un asentamiento vecino, que penetran clandestinamente a la propiedad e intentan golpear a la madre del joven.

Un balazo atraviesa la gargan­ta del asentado José Sepúlveda, causándole instantáneamente la muerte.
22 de diciembre 1969.- Plataforma Presidencial de la izquierda
La Izquierda chilena, compuesta por los par­tidos Comunista, Socialista, Radical, Social Demócrata, Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) y la Acción Popular Indepen­diente (API) , dio a conocer el texto completo de su "Programa Bási­co de la Unidad Popular", que equivalía al programa de Gobierno con que un candidato único de Izquierda disputaría la Presidencia de la República en las elecciones de septiembre de 1970.
Este era el paso previo a la designación del candidato que se esperaba hacer antes de finalizar el año 1969.
Contra la opinión de muchos escépticos que consideraban lm­posible un acuerdo de los mencionados partidos sobre el particular, adoptado sin reservas y sin reticencias de alguno o algunos de ellos, sus precandidatos, señores Salvador Allende, Alberto Baltra, Pablo Neruda, Rafael Tarud y Jacques Chonchol, aseguraban a quien que­ría oirlos que el acuerdo sería una hermosa realidad y que ningún izquierdista dejaría de apoyar entusiasta y abnegadamente al can­didato presidencial que se proclamara.
Henmos dado sin mayores tropiezos – decían   el paso princi­pal que es la elaboración del programa aprobado por unanimidad. El nombre del abanderado es una cuestión secundaria, porque noso­tros no perseguimos cambiar un Presidente de la República por otro Presidente de la República, sino cambiar fundamentalmente las es­tructuras política, económica, social y cultural del país formando un nuevo Gobierno integrado total y absolutamente por el pueblo.

Así, pues, el programa elaborado contenía esta aspiración bási­ca: "Transformar las actuales instituciones para instaurar un nuevo

Falta. Completar
29 de noviembre 1969.- Santiago. Huelga del Poder judicial.

También en los últimos días de noviembre se produjo un hecho insólito que por primera vez ocurría en Chile y que colmó la medida del desquiciamiento general imperante: una huelga del Poder judicial.


El Ministro de justicia, señor Gustavo Lagos Matus, de acuerdo con su colega de Hacienda, don Andrés Zaldívar, les había propuesto a los magistrados una solución para su apremiante problema econó­mico.

La Corte Suprema en pleno acordó representarle al Gobierno su disconformidad con la solución propuesta.


Mientras se esperaba una réplica gubernativa, 126 jueces, se­cretarios de juzgados y relatores se reunieron en una asamblea el 28 de noviembre en el local del Quinto Juzgado del Crimen de Me­nor Cuantía de Santiago, presidida por el presidente de la Corte de Apelaciones de Talca, don Sergio Dunlop, y resolvieron, lisa y llana­mente, declararse en huelga de advertencia que se realizaría durante los días sábado 29 de noviembre y lunes 1 de diciembre.
En la fecha acordada, el movimiento de protesta se llevó a efecto con gran éxito. Cerraron sus puertas los Juzgados Civiles y del Crimen de Mayor y Menor Cuantía, los juzgados del Trabajo, los Juzgados de Menores, y no concurrieron a su trabajo los relatores de las di­versas Salas de las Cortes.

Lo más grave fue que, a pesar de que la huelga estaba circunscrita a los jueces, secretarios y relatores, dejaron de funcionar también diversas Cortes de Apelaciones de provincias y adhirieron al paro todos los funcionarios subalternos del Poder Judicial.


En Santiago, los Ministros de la Corte de Apelaciones intentaron el funcionamiento de siquiera algunas de sus Salas. No fue posible conseguirlo porque se hallaban ausentes los relatores y los funcio­narios subalternos.

El movimiento producido tenía las mismas características de gravedad que los sucesos militares del 21 de octubre.

Pero, además de la circunstancia de producirse por primera vez en la historia judicial del país, estaba jalonado por importantes perjuicios que de­berían sufrir los litigantes, como ser suspensión: de comparendos y demás actuaciones con fecha prefijada, vencimiento de plazos fatales que no podrían cumplirse y, lo que era más odioso, imposibilidad de que los detenidos por razones precaucionales pudieran obtener su libertad incondicional o bajo fianza mientras perdurara la huelga.
Como hemos dicho, se trataba de un "paro de advertencia", pero de no alcanzarse una solución del conflicto, el paro continuaría en forma indefinida y esto equivaldría al caos.
La huelga del Poder judicial, como el movimiento de protesta que había tenido lugar en la sede del Regimiento Tacna, eran una com­probación indiscutible de la incapacidad gubernativa de la Democra­cia Cristiana.

Nunca Gobierno alguno de la República había contado con ma­yores recursos financieros como los provenientes de las alzas tributa­rias y el mayor precio del cobre. Cabe recordar que durante el Gobier­no anterior, el de don Jorge Alessandri, el metal rojo se cotizaba en el extranjero a 29 o 30 centavos de dólar la libra y que a la época en que se produjo el paro judicial, la cotización había superado los 75 centavos de dólar la libra.

El propio Ministro Zaldívar en su expo­sición de la Hacienda Pública hecha recientemente ante el Congreso Nacional, había declarado que los gastos fiscales desde 1965 a 1969 habían subido en un 80% dando explicaciones acerca del destino que se había dado a los enormes recursos con que se había financiado ese mayor gasto.
Quedaba, por consiguiente, en pie que el Gobierno no había tenido el tino y la prudencia necesarios para dar prioridad en sus gastos a los rubros más esenciales, a aquellos que al ser diferidos podían acarrearle peligros tan graves como la subversión militar y el desquiciamiento del Poder Judicial, que podrían dar al traste con el sistema institucional.
Pero el Gobierno, con una testarudez al margen de toda habi­lidad, prefería seguir gastando los recursos fiscales en lo que él deno­minaba el cumplimiento de su programa.

Parecía no importarle que, a cambio de transformar los predios agrícolas en asentamientos co­lectivistas, invertir fantásticas cantidades en industrias estatales a largo plazo y dudosos resultados, contratar verdaderos ejércitos de prosélitos en bien remuneradas funciones públicas, derrochar el dinero en cos­tosas campañas de propaganda oficial, costear el turismo de cuanto desvergonzado quería pasear por el extranjero a costa de los contri­buyentes, desparramar subvenciones a “troche y moche”, optara por mantener a ración de hambre al personal de las Fuerzas Armadas, del Poder judicial, del magisterio y del Servicio de Salud, precisa­mente todos aquellos que, en un momento de desesperanza, cansancio y rebeldía, podían sacar a viva fuerza a la Democracia Cristiana del poder.


Nadie con dos dedos de frente podía explicarse tanta ceguera. En tales condiciones, muchos se preguntaban si seria posible llegar a las elecciones presidenciales de 1970 que, democráticamente, eran la única clave de solución si se conseguía relevar en tal oportu­nidad a los ineptos que nos gobernaban.
A la crisis militar y judicial sucedieron las de los contratistas de obras públicas y de los médicos.
29 de noviembre de 1969 .- Crisis de los contratistas.

El presidente del Comité de Contratis­tas de Obras Públicas de la Cámara Chilena de la Construcción, don Víctor Larraguibel Bianchi, declaró el 29 de noviembre de 1969 que calculaba que al 31 de diciembre de 1969 el Ministerio del ramo estaría adeudando a los contratistas la cantidad de E° 150.000.000 por concepto de obras ejecutadas, agregando que, de este modo, por el no pago de tal cantidad, los caminos, embalses, cana­les, puertos, aeropuertos, puentes, agua potable, alcantarillado, de­fensas fluviales y marítimas, y edificios públicos como cárceles, co­rreos, juzgados y tesorerías habían sido peligrosamente pospuestos.


Según el ingeniero Larraguibel, los contratistas no sólo estaban en falencia sino que habían llegado al "estado de coma".
Ante tan graves declaraciones, el Ministro de Obras Públicas, don Eugenio Celedón, manifestó a la prensa que lo que se adeudaba a los contratistas era nada más que E° 150.000.000 (como quien dice una friolera), pues el señor Larraguibel incluía en la cifra de 150 millones de escudos “un porcentaje que correspondía a obras realizadas por contratistas de común acuerdo con la Dirección General de Obras Públicas, con pago diferido a presupuestos futu­ros, lo cual había sido aceptado por las empresas interesadas".

Lo cual, como se comprenderá, en nada modificaba el concepto de que el Gobierno democratacristiano realizara obras   de las que tanto alardeaba   mediante el procedimiento vulgarmente conocido de trabajar "con la negra"…

Tan grave como la crisis de los contratistas, o todavía peor por la incidencia que podía tener en la salud pública, era la que avecinaba en relación con los médicos.
Sin embargo, quedaban aún en pie dos graves encrucijadas: la exigencia de los médicos y del magisterio para que el Gobierno cum­pliera los acuerdos que se hallaban pendientes, y la mortificante in­cógnita que representaba saber si el país sería capaz de poder sol­ventar la aplastante montaña de tributos necesaria para financiar tan­tos reajustes, y la loca inflación que se desataría en 1970 como con­secuencia de las exorbitantes cargas tributarias.
CIEGOS 0 TESTARUDOS
El 4 de diciembre de 1969 el Presidente Frei estuvo en Temuco y Pitrufquén con el objeto de inaugurar un matadero de animales y una planta lechera.

En la primera de esas ciudades pronunció un eufórico discurso ante una masa de cuatro mil pobladores reunidos para que le rindieran homenaje.

La pieza oratoria del Presidente de la República constituyó una autodefensa de su Gobierno procurando demostrar con frases bien calculadas la fructífera labor desarrollada durante los primeros cinco años de su Administración.

Invocó, al efecto, el aumento de las matrículas en las escuelas (le enseñanza básica, la mayor capacidad de las universidades para recibir alumnos, la constitución de Centros de Madres y Juntas de

Vecinos encargados de activar la promoción popular, la conquista so­cial que representaba la sindical ización campesina, la organización numerosos nuevos sindicatos de empleados y obreros, el pago de salarios a los inquilinos en los días de lluvia, ka construcción de nue­vas escuelas, hospitales, caminos, puentes y plantas industriales, la reforma agraria y sus asentamientos, el auge de su plan habitacional y el incremento del desarrollo industrial.
Toda esta obra realizada representaba para el Presidente Frei el hecho innegable de que el país, durante su Gobierno, había dado un salto gigantesco en la ruta de su progreso y en el mejoramiento del standard de vida del pueblo.

Después de oírlo, un visitante extran­jero habría pensado que, al hallarse en Chile, se encontraba nada me­nos que en jauja.


Naturalmente, la alusión al aumento de las matrículas escolares cojeaba por la falta de un dato fundamental: si a las mayores ma­trículas correspondía una mayor asistencia escolar, aún cuando era evidente el interés del Gobierno por la enseñanza.
Lo propio ocurría con la construcción de habitaciones.

De la ci­fra dada, no se sabía cuántas eran obra de la iniciativa particular y cuántas de la gubernativa.

Respecto de éstas, se sabía oficialmente que tenían una superficie de 49,56 metros cuadrados, mientras que las construidas durante el Gobierno anterior tenían una de 63,4 metros cuadrados.

Además, en la cifra dada por el Presidente Frei se com­prendía la autoconstrucción, es decir, la entrega de sítios eriazos para que los pobladores construyeran por sí mismos sus habitaciones.


Respecto del fruto de los asentamientos de la Reforma Agraria, afirmó sin arrugarse que la tasa de crecimiento de la producción agro­pecuaria había sido de un 5% durante el período 1965 1969, mien­tras que la Dirección de Estadísticas y Censo y el organismo fiscal ODEPLAN señalaban que esa tasa de crecimiento era de sólo un 2,18%, o sea, más bajo que el obtenido entre los años 1961 1964, durante el Gobierno anterior, que fue de 2,45%.
Pero, pasando por alto los errores de la autodefensa del Presi­dente Frei, no podía comprenderse que, a pesar del pretendido auge del país, acabaran de cometer un acto de rebeldía pasiva tres im­portantes unidades militares de Santiago reclamando contra las re­muneraciones de hambre que se otorgaba al personal de las Fuerzas Armadas y Carabineros; que el Poder judicial se hubiera declarado en huelga por la misma causa; y que la ciudadanía estuviera viviendo bajo la amenaza de que los médicos realizaran un paro indefinido de sus actividades en hospitales, asistencias públicas y postas de pri­meros auxilios a partir del 11 de diciembre debido a que el Gobierno se resistía a cumplir un compromiso de orden económico contraído con ellos en noviembre de 1967 porque no disponía de los recursos financieros necesarios (1).

Tampoco se comprendía que, por la misma razón, el magisterio nacional estuviera dispuesto a no reintegrarse a sus labores docentes en marzo de 1970.

Igualmente pesaba una amenaza del personal de la Contraloría General de la República.
¿Era que el auge anunciado por el Presidente Frei era una im­postura o, sencillamente, que su Gobierno había carecido de los in­gresos necesarios para satisfacer esos gastos indispensables y funda­mentales?

Júzguese a través de las cifras que siguen.


Desde 1965 hasta 1969, es decir, durante el Gobierno de la De­mocracia Cristiana, los siguientes tributos habían subido en la pro­porción que se indica:
(1) Afortunadamente, en las últimas horas del 10 de diciembre de 1969 el con­flicto médico fue solucionado mediante el reconocimiento por parte del Go­bierno de la obligación que tenía de otorgar a esos profesionales, a partir del l de enero de 1970, un sueldo base por cada hora mensual de tra­bajo de un salario vital escala A del departamento de Santiago.
La solución se obtuvo en gran parte gracias a la mediación del Subse­cretario de Salud, doctor don Patricio Silva, cuyas dotes de buen compo­nedor pudieron apreciarse antes cuando intervino el 21 de octubre de 1969 en la con­certación del acuerdo entre el general Viaux y el Gobierno.
No obstante el arreglo del conflicto médico, los profesionales de este gremio resolvieron quedar en estado de alerta pues había asuntos muy im­portantes por resolver.

En una inserción del Colegio Médico de Chile, pu­blicada el 11 de diciembre de 1969, este organismo dijo:

"Durante el desarrollo de las conversaciones sostenidas quedó eviden­ciado el desorden administrativo y financiero existente a nivel de esta ins­titución (la Dirección General del Servicio Nacional de Salud).

“En efecto, el Colegio Médico demostró que había errores que superaban los E°20.000.000| de escudos.



“Además, el Director del Servicio Nacional de Salud dio información que tradujo la más increíble desorganización, tanto en las con­trataciones médicas, extensiones horarias y otorgación de horas extraordi­narias diurnas; como en el control de los gastos que dichas contrataciones "determinan. Frente a estos hechos, los representantes del Colegio Médico "propiciaron de inmediato la puesta en marcha de medidas tendientes a "normalizar esa situación".
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