Página principal

Autores: Dr. Ricardo de la Vega Marcos


Descargar 0.74 Mb.
Página13/13
Fecha de conversión09.07.2016
Tamaño0.74 Mb.
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   13

11.5. Problemas Emocionales de los Deportistas Retirados.
El tema de la adaptación de los deportistas retirados a su vida fuera del deporte, las diferentes causas que ocasionan la retirada y con ellas las reacciones de adaptación que pueden presentarse, así como las recomendaciones y actividades necesarias para que se logre la inserción del deportista a la vida más allá del deporte de alto rendimiento, forman parte de un conjunto de problemas a los cuales se les brinda atención prioritaria en estos momentos. R. E. Pearson, y A. J. Petitpas (1990).
La ayuda que requiere el deportista en el periodo de transición entre la retirada de la actividad deportiva y su inserción en la vida demanda la atención social, psicológica, ocupacional y financiera del deportista.
Es frecuente que la retirada de los deportistas de alto rendimiento se debe a un número de factores tales como la selección de nuevas actividades, la fatiga psicológica, dificultades con el entrenador o su staff, la disminución de los rendimientos, los problemas que provocan las lesiones o la propia salud del deportista, también, nuevas prioridades profesionales o demandas de la familia. Esta variedad de causas determina diferentes tipos de cuidados que se deben mantener con el deportista que se retira, por ejemplo, el que pasa a retiro de forma prematura, antes de llegar a desarrollar todo su potencial, debido a que presentan un estado de burnout o de sobreentrenamiento y se sienten exhaustos para continuar en el deporte; los que deben retirarse por medidas de las organizaciones deportivas en relación con su disciplina o la violación de las reglas de su deporte.
La retirada del deporte plantea retos que deben ser evaluados por el deportista acerca de su futuro y la oportunidad de trazar nuevas metas. Los estudios de T. Magyar y J. Duda. (2000), revelan que los deportistas que se encuentran en esta condición enfrentan conflictos y dificultades que pueden llevarlos a una situación traumática.
La retirada puede ser una experiencia tanto positiva como enmarcada dentro de una crisis. Muy pocas organizaciones deportistas se dedican a desarrollar los mecanismos de amortiguamiento social y el apoyo a los exdeportistas. El psicólogo del deporte puede jugar un papel fundamental en preparar al deportista para su adaptación positiva dentro de este proceso de transito.
Los estudios en esta área de la adaptación de los deportistas retirados muestran que las reacciones emocionales pueden ser muy diversas al proceso de inserción en la vida cotidiana. Ocurren reacciones de ansiedad, depresión y hasta síntomas psicosomáticos, es decir, aparecen enfermedades de carácter orgánico, metabólico o funcionales que afectan al exdeportista.

Todos estos aspectos muestran la necesidad de la preparación psicológica del deportista para su retiro, tanto antes de que este ocurra como durante el mismo. Reorganizar la esfera de motivación, colaborar en la orientación profesional y amortiguar los efectos del cambio mediante el apoyo social, así como sustituir sentimientos de culpa, que resultan de la interpretación de algunas de las causas de retiro.


Igualmente, se analizan en las investigaciones que las causas que conllevan la interrupción de la vida deportiva ocasionan mayores trastornos psicopatológicos que aquella que se relaciona con la retirada normal del deportista. Esta conclusión, es muy importante porque nos permite predecir un posible problema y por tanto reclama nuestra atención. E. M. Blinde y T. M. Stratta (1992).
Los especialistas en metodología del entrenamiento deportivo señalan que un deportista debe de retirarse cuando no pueda elevar la intensidad y el volumen de las cargas. La edad no es específicamente un parámetro para retirarse aún cuando puede tener una influencia crucial en algunos deportes. Tampoco los resultados deportivos, al menos que sean pésimos, pero muchos deportistas pueden cumplir con exigencias que no están dentro de los primeros lugares en el ranking internacional y continuar en el deporte.
En suma, la retirada de la vida deportiva puede crear dificultades en el deportista debido a alteraciones en su autoestima y auto concepto (identidad), ante la perdida de los refuerzos sociales, económicos y fisiológicos que recibía de su participación activa en el deporte. El deportista puede sentir que pierde algo de sí mismo, desde el punto de vista de su estatus social y físico. La intensidad con que el deportista se identifica con su papel dentro del deporte determina en mucho la profundidad de la crisis de identidad que va a presentar. Por esta razón, es importante mantener un equilibrio en el estilo de vida del deportista en fase de retiro y aprovechar los modernos sistemas de desentrenamiento, lo que facilitara por una parte que conserve su buen estado físico y con ello garantizar también una mejor adaptación psicológica.
En ocasiones, los deportistas se tornan negligentes en áreas de su vida debido a las altas demandas que plantean los entrenadores, directivos y algunos miembros de su familia que se preocupan más por los éxitos deportivos que por el crecimiento personal del deportista. Como consecuencia de esta tendencia negativa el deportista carece de las habilidades necesarias para establecer nuevas metas y alcanzarlas, ellos pueden sentirse como ignorantes y poco capacitados.
La reconstrucción de la identidad y la autoestima pueden alcanzarse con actividades no relacionadas directamente con el deporte y donde a la vez se puedan transferir las destrezas alcanzas en la actividad deportiva como, por ejemplo, la competitividad, establecimiento de metas y la toma de decisiones en condiciones de riesgos.
Un aspecto fundamental, en este sentido, es la necesidad de que el exdeportista continúe realizando ejercicios físicos o deporte. En reciente investigación realizada por M. T. Correa y F. García Ucha (2001), en estudio con más de 500 exdeportistas, de diferentes deportes y años de retiro, que no practicaron ejercicios físico después de su retiro, mostró tasas ligeramente más elevadas en enfermedades crónicas no trasmisibles que las encontradas en la población sedentaria, lo que refiere la necesidad de que los exdeportistas tengan un programa permanente de actividades físicas y deportivas como garantía de un buen estado de salud físico y psíquico. El abandono de la actividad deportiva puede tener efectos muy negativos sobre el peso corporal, la masa muscular activa e incrementos en la ansiedad.
Los deportistas que se retiran y permanecen realizando actividades físicas se sienten mas confortablemente que aquellos que asumen una vida sedentaria. El psicólogo puede asegurar el establecimiento de un enfoque optimista en el deportista retirado como una garantía para el mantenimiento de un buen estado de salud mediante la aplicación de intervenciones dirigidas a modificar y apoyar el estado psicológico del deportista, antes, durantes y después dla retirada del deportista, lo que puede incluir sesiones de asesoramiento y orientación emocional, así como talleres y encuentros con deportistas retirados y activos, al respecto ver el trabajo de M. E. P. Seligman, P. Schulman, R. J. De Rubeis, y S. D. Hollon (1999).
De todo lo planteado, resulta recomendable que:


  • La familia del deportista puede jugar un papel de importancia asumiendo y facilitando que el deportista logre la autonomía de la vida deportiva por medio del soporte emocional y social de su estado.

  • Las organizaciones deportivas deben emplear la imagen positiva de los deportistas retirados como un patrón de la vida futura de sus participantes. Asimismo, las organizaciones deportivas pueden brindar servicios de orientación profesional e información sobre fuentes de trabajo como los posibles medios para llevar a cabo el proceso de desentrenamiento.


1 Estos informes deben tomarse con mucha precaución, debido a que debe conocerse con detenimiento cómo se consiguieron, bajo qué condiciones, qué pruebas concretas se pasaron, etc. De no ser así la interpretación puede generar expectativas incorrectas, efecto contrario al que en un primer momento habíamos buscado.

2 Nos referimos nuevamente al peligro de "encasillar" a un jugador en función de los informes recibidos sobre él (ya sean de naturaleza física, técnica, táctica, psicológica, etc.).

3 Al hablar de actuación englobamos no sólo la conducta manifiesta, sino también las emociones y los pensamientos que provoca la información en el sujeto/deportista.

4 Lógicamente, esta comunicación grupal incluye la interpersonal, pero puede ser clarificador establecer su separación porque las intenciones del emisor son las de ejercer influencia sobre un número amplio de personas, lo que necesariamente no tiene por qué ser así en la comunicación interpersonal.

1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   13


La base de datos está protegida por derechos de autor ©www.espanito.com 2016
enviar mensaje