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Autores: Dr. Ricardo de la Vega Marcos


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10.6. Consideraciones Finales
La raíz de la mayoría de las preocupaciones (en el deporte y otras actividades) es el miedo al rechazo. Si el individuo falla se plantea: ¿Qué pensará la gente de mí?. ¿Qué pasará con el amor y el respeto y la admiración de los demás?
La preocupación está enraizada en los pensamientos, de base, acerca de la importancia de la evaluación de los otros acerca del deportista. Este puede reducir esa importancia en su pensamiento, con más pensamientos positivos y firmemente asentados acerca de sí mismo. Se puede plantear al deportista: "lo que tú te dices a ti mismo acerca de tu propio valor como persona influye lo quieras o no, y en tus preocupaciones. Es por ello, que a veces, tienes en cuenta tus preocupaciones de base y tus creencias sobre ti mismo, con relación a la situación o a la meta". “Una vez que seas capaz de aceptarte a ti mismo y a tus fallos personales sin considerar lo que los otros puedan pensar de ti, o en cómo tú rendirás en un día dado, podrás mantener la preocupa­ción sólo como una perspectiva. Muchas veces, tus preocupaciones sobre los fallos o el rechazo no se conviertan en realidad, y aún cuando lo hagan, la experiencia actual raramente te trae todo lo malo que tú mismo te dijiste que podría traerte”. “Sólo experimentando una meta no alcanzada, un error o el temor de volver atrás, te das cuenta de que no era tan malo como tú pensaste. Perder no significa que tú no eres bueno, ni que eres útil, ni tampoco que no tienes nada por lo que vivir. La vida continúa, la realidad no es tan mala como tus preocupaciones ni tus pensamientos sobre ella".
Estas pueden ser instrucciones y orientaciones a considerar en el tratamiento de deportistas con reacciones emocionales negativas o propensos a ellas. En la enseñanza deportiva y el entrenamiento lo más importante está en organizar conscientemente las vivencias de éxitos con métodos pedagógicos psicológicos y evitar las vivencias de derro­ta o cuando más minimizar sus efectos negativos.

CAPITULO 11. IMPORTANCIA DEL CONTROL EMOCIONAL Y DE LA ACTIVACIÓN EN LA PREVENCIÓN DE LESIONES Y EN LA RETIRADA DE A VIDA ACTIVA COMO DEPORTISTA
11.1. Consideraciones Previas.
La elevada incidencia de las lesiones deportivas, que alcanzan a millones de participantes anualmente, conduce a que se abran cada día un mayor número de investigaciones dirigidas a conocer las repercusiones psicológicas que acarrean y las acciones que pueden llevarse a cabo para disminuir el tiempo de rehabilitación del deportista, prevenir y evitar las recidivas, así como lograr que el deportista retorne al deporte y no disminuyan sus resultados.
El impacto de las lesiones depende de una serie de factores, incluyendo la naturaleza y severidad de la lesión, el compromiso que siente el deportista alrededor de su participación en el deporte y la reacción del deportista al tratamiento y rehabilitación. Al mismo tiempo, las lesiones pueden ser resultado del temor al fracaso o una huida ante las ingentes exigencias del entrenamiento y la competición, teniendo lugar de manera consciente o no.
Muchas de las investigaciones se concentran en los aspectos fisiológicos de las lesiones, incluyendo el entrenamiento, la biomecánica del movimiento y las limitaciones o deficiencias de los medios de entrenamiento. Sin embargo, se incrementa la toma de conciencia en los factores sociales y psicológicos que tienen efecto cuando ocurre una lesión. J. Crossman (1997), hace énfasis en el hecho de que en muchas ocasiones, el trauma físico que produce la lesión no afecta tanto como el trauma psicológico.
Las lesiones deportivas, en cualquier parte del cuerpo que ocu­rran, influirán, siempre, tanto en el físico como en la psiquis del participante. La personalidad del deportista, más que quedar aislada de este hecho físico, permanecerá profundamente implicada, dando lugar esta circunstancia a diferentes tipos de reacciones emocionales.
Debido a que el deportista, actúa con su propio cuerpo, cualquier tipo de limitación adquiere un significado muy especial; él estará siempre atento al estado de su organismo que pueda limitar sus rendimientos, lo cual explica las consecuencias psíquicas del hándicap físico sean muy diferentes.
Ciertos aspectos de las lesiones provocadas por el deportista ponen de relieve su carácter individual, su salud mental y sus circunstancias personales. Por ejemplo, los deportistas predis­puestos a las lesiones tienden a sentirse inseguros y muy ansiosos dado que los participantes del deporte que se inquietan demasiado tienen tendencia a atribuir sus lesiones a causas tales como la falta de atención y/o a una sensibilidad corporal insuficiente.
De manera pa­recida, los deportistas sobre entrenados, cansados o fatigados tienen tendencia a estar predispuesto a las lesiones, especialmente cuando vi­ven cambios importantes en su género de vida, por ejemplo, un nuevo lugar de entrenamiento, un cam­bio de entrenador, una diferencia con la organización deportiva, la muerte de un miembro de la fami­lia, dificultades matrimoniales, el inicio o fin de es­tudios formales.
11.2. Consecuencias Psicológicas de las Lesiones Deportivas.
Desde luego, es difícil evaluar estos factores y sus efectos en cada deportista concreto. El entrenador puede utilizar como posibles señales anticipadas de una lesión estos problemas, a saber, los cambios de personalidad o de actitud, y también los surgidos del modo de vida del deportista, ya que si los factores psicológicos dificultan sus reacciones de adaptación a las situaciones y o movimientos potencialmente peligrosos, puede aumentar la susceptibilidad del deportista a las lesiones.
Una lesión aísla al deportista de la actividad o, por lo menos, lo coloca en condiciones que no puede llevar a efecto, con toda su amplitud, los requerimientos de la ejecución deportiva. Por este motivo, el deportista, inmerso en la aspiración de dar el máximo con vistas a obtener resultados elevados, al sufrir una lesión que deriva en pérdida ostensible en el rendimiento inmediato o futu­ro, puede sufrir un trauma en la esfera psíquica, como se evidencia en las experiencias recogidas por el autor. Ante esta realidad los entrenadores y deportistas solicitan en numerosas ocasiones la asistencia psicológica, con objeto de remover las posibles emociones negativas y de esta forma viabilizar el proce­so de rehabilitación.
Un deportista lesiona­do recientemente, puede acarrear consigo una re­petición de la lesión o una lesión de otra parte del cuerpo (por razón de la sobreprotección de la parte ya lesionada), un mal rendimiento, y una pérdida de la confianza que puede resultar permanente mientras practique deporte.
Los deportistas que no aceptan el hecho de que están lesionados no podrán ser capaces de concentrarse para el proceso de readaptación, disminuyendo entonces la posibilidad de una recuperación completa.
Los comportamientos asociados al rechazo y al cambio dificultan la readaptación. Pueden prolon­gar el periodo de recuperación y dar lugar a una incapacidad permanente. La irritación y la depre­sión son fáciles de comprender, pero pueden complicar al mismo tiempo, el proceso de rehabilitación al establecer una de crisis de identidad, prejuicios sobre la imagen de uno mismo, la estima o la confianza. En el deportista pueden aflorar senti­mientos naturales de incertidumbre, de miedo a lo desconocido y a lo que pueda venir, y de impotencia.
Sin embargo, es posible que los deportistas lesionados no expresen sus sentimientos de depresión, de aislamiento o pesimismo a otras personas. Algunos disimulan estas tendencias en su interacción con médicos, entrenadores, compañeros de equi­po y amigos; y esto requiere de un correcto diagnóstico por parte de los especialistas para conocer los temores y angustia que están disimuladas con frecuencia en una actitud de resignación y de falso valor.
Por lo general, existen algunos factores que deben ser conside­rados en el momento de brindar apoyo al deportista leso. Estos factores pueden ser descritos de la manera siguiente:


  • Las cir­cunstancias de la lesión.

  • Si ocurrió dentro del proceso de entre­namiento o competición.

  • La experiencia deportiva.

  • Los conocimien­tos y las vivencias acerca de las lesiones anteriores.

  • La forma en que perjudica el historial deportivo.

  • Intensidad del daño.

  • Grupos musculares involucrados.

  • Personalidad.

Este último factor es de gran trascendencia, ya que las fuerzas para la verdadera rehabilitación del deportista se encuentran en los sistemas reguladores de la personalidad. El reordenamiento de la subjetividad en el deportista es básico para la efectividad de los procedimientos traumatológicos que serán empleados. Esto no le resta importancia ninguna a los procedimientos y técnicas de la traumatología y la rehabilitación.


Dentro de la personalidad del deportista se debe destacar la voluntad. Los esfuerzos volitivos para vencer los obstáculos (en este caso la lesión), desempeñan un importante papel en la acti­vidad deportiva, que lo llevan a luchar, entre otras cosas, por recuperar el tiempo perdido, la eficiencia de sus acciones y la remodelación de sus hábitos motores. Sólo quien posea una férrea voluntad puede hacer firme el propósito de comenzar nuevamente y alcanzar un grado de rendimiento que contribuya a vencer los muchos estados de incomodidad resultante de esfuerzos muscu­lares y psíquicos verdaderamente agotadores.
Por tanto, debe tenerse una imagen muy clara y precisa de la personalidad del deportista lesionado y analizar con qué fuerzas cuenta dentro de él y hasta dónde se puede estimular los elementos positivos que se enmarcan dentro de la personalidad para obtener una correcta recuperación. El deseo del deportista de continuar en el deporte, su valor y nivel de responsabilidad constituyen recursos importantes a estos propósitos. De no contar con estas premisas subjetivas se hace verdadera­mente arduo, cuando no infructuoso, el remover las emociones negativas que acompañan con frecuencia al deportista lesionado.
11.3. El Proceso de Intervención Psicológica: La Evaluación.
Lo más esencial está en que el deportista llegue a comprender, de forma racional, la causa de la lesión, de las múltiples posibilidades que tiene el organismo, de los medios y procedimientos a su alcance para rehacer su nivel o forma deportiva, y de la parte que le toca desempeñar en esta meta con disciplina, dedicación y responsabilidad. Al llegar a esta toma de conciencia de su situación es cuando con mucha probabilidad comienza a movilizarse todos los recursos psicológicos para una nueva adap­tación del deportista a las circunstancias relacionadas con la lesión.
La lesión, tiene a veces, repercusiones en la esfera psicoso­cial del deportista, de acuerdo con el tipo de enfrentamiento que él emplee. Este puede mediante un mecanismo psicológi­co proyectar la responsabilidad de las causas de la lesión al entrenador, imputándole la culpa del descalabro. En tal caso, se necesita crear una atmósfera de comunicación que permita el esclarecimiento consciente y comprensivo de las causas motivado­ras de la lesión. En este sentido hay que restablecer una correc­ta comunicación entre deportista y entrenador. Tuffey (1991), asimismo Kahanov y Fairchild (1994).
No obstante, lo planteado, tanto el entrenador como el deportis­ta pueden tener sentimientos de injusticia frente a los facto­res casuales, causantes de la lesión, y a veces sienten la nece­sidad de aclaración, un intento a retroceder y preguntarse: ¿Qué habría pasado si las circunstancias de la actividad hubieran sido distintas?. Enfrentar estos problemas con una toma de conciencia clara y con una alta decisión de perseverar en el esfuerzo, es fundamen­tal.
Al respecto, Rose, y Jevne (1993) plantean, por medio de un estudio realizado con siete deportistas entrevistados acerca de sus experiencias psicosociales de ser lesionados, un modelo de cuatro fases en el tratamiento de la lesión. Estas fases serían las siguientes:

a) Salir lesionado.

b) Reconocer las lesiones

c) Tratar el impacto de la lesión

d) Alcanzar un resultado físico y psicosocial.
Las dos categorías adicionales que caracterizaron el proceso fueron "ignorar las lesiones" (recaída) y "acción sobre las lesiones" (intentando la prevención de las lesiones).

Dos procesos psicosociales básicos que aparecieron en todo el modelo fueron "correr los riesgos" y "apertura a los sentidos".


En nuestra experiencia tenemos evidencias de que el grado de intrepidez del deportista contribuye a una correcta disposición a enfrentar las consecuencias de la lesión.

Los psicólogos pueden emplear algunos cuestionarios y test psicológicos para explorar las repercusiones de la lesión sobre el deportista. En nuestro caso empleamos el cuestionario siguiente:


Cuestionario de reacciones y repercusiones en las lesiones en el deporte.

Nombre__________________________________ Fecha__________________

Edad___Años practicando deporte___Deporte__________________

Nivel de participación __________________

1. ¿Si tu pudiera ser cualquier cosa que quisieras en la vida, qué sería?

____________________________________________________________

____________________________________________________________

2. ¿Si tu pudieras elegir un deporte para practicarlo ahora, elegirías el mismo deporte que ha estado practicando?

Totalmente de acuerdo ____ ____ ____ ____ ____ Totalmente en desacuerdo.

3. ¿Cuáles son tus razones para practicar deporte? Enuméralas del 10 al 0. Siendo12 = la más alta y 0 = la más baja.



Razones

Orden

Satisfacción con la actividad.




Posición social y /o deportivo.




Salud, preparación física.




Transmisión de conocimientos.




Aspiración de rendimiento




Alcanzar la excelencia




Mejorar personalmente




Tiempo libre/relajación/descanso.




Relaciones sociales




Alcanzar la excelencia




Mejorar personalmente




Realización personal.



4. ¿Te describirías tu mismo como un campeón?

(No, en absoluto) 1.__ 2.__3.__4.__5.__ (Definitivamente sí)

5. ¿Cuáles son tus metas específicas en el deporte?

____________________________________________________________

____________________________________________________________

6. ¿Han cambiado a raíz de tu lesión? Si ( ) No ( )

Si han cambiado, di cómo o en qué

___________________________________________________________

7. ¿Cuál fue tu lesión?

___________________________________________________________

8. ¿Cómo sucedió tu lesión? ____________________________________________________________

9. ¿Cuándo ocurrió la lesión? (Fecha). _____________________________

En que etapa de la preparación deportiva estabas:

Preparación Física ----- Mesociclo Técnico Táctico ----- Mesociclo Pre competitivo ------Competición previa----- Competición Fundamental -----

10.Tus compañeros de equipo opinan que eres fundamental para los éxitos del deporte:

Si ( ) No ( )

11. Tu interpretas esta valoración como:

Una tensión__ Lo soportas con disgusto__ Realmente justa__

Es un estimulo__

12. ¿Quién ejerce la mayor presión porque tengas resultados deportivos elevados?. Marca con una X.

Tu mismo--- Tu familia--- Tu pareja--- Entrenador---

Tus compañeros de equipo--- Otros---

13. ¿Cuántas horas a la semana estabas entrenando antes de lesionarte?.

_________________________________

14. ¿Estuviste bajo algún tipo de estrés antes de la lesión? (Por ejemplo: cambios de vida, muy cansado, aburrido).

Si ( ) No ( ).

Si tu respuesta fue afirmativa, podrías describírnosla:

____________________________________________________________

15. ¿Cómo te has sentido emocionalmente desde la lesión?

____________________________________________________________

____________________________________________________________

16. ¿Cómo clasificarías en orden de importancia las emociones que sientes debido a la lesión? (12= el más alto en importancia; 0= menor importancia)

Sin esperanza

Enojado (a)

Asustado (a)

Tenso (a)

Frustrado (a)

Optimista (a)

Aburrido (a)

Traumatizado (a)

Con dolor (a)

Deprimido (a)

Desalentado (a)

Liberado (a)

17. Si el 0% es no restablecido, señala que porcentaje de recuperación consideras que has tenido de acuerdo a tu estado anterior a la lesión:



0%

10%

20%

30%

40%

50%

60%

70%

80%

90%

100%

18. ¿En qué fecha calculas que regresarás al deporte?

Día_____ mes ____ año _____

19. ¿Tienes algún miedo de reincorporarte al deporte? Si ( ) N0 ( )

Si, si, ¿Cuáles son?________________________________________________________

_______________________________________________________

20. ¿Te sientes comprometido con volver a practicar el deporte?

(No, en absoluto)1.___2.___3.___4.___5.___6.___7.___ (Extremadamente)

21. ¿Brevemente describe cuál es tu programa actual de rehabilitación?

Ejercicio y Número de sesiones por semana: ____________________________________________________________

22. Podrías trabajar nuevamente en ejercicios con aparatos o modalidades de tu deporte:

Si ( ) No ( )

Si, sí, Describe cuáles.

__________________________________________________________


11.4. El Proceso de Intervención Psicológica: La Rehabilitación.
La rehabilitación del deportista comprende tanto procesos físicos como mentales. La rehabilitación esta caracterizada de un hondo matiz subjetivo y en el mismo es importante atender un número de factores entre los que se destaca la influencia del entrenamiento anterior, influencias del medio ambiente, personalidad del deportista, tolerancia al dolor, auto motivación, metas e incentivos, significado de los otros.
Se requiere de:

- Buena comunicación entrenador-deportista.

- Soporte afectivo del entrenador y deportista.

- Auto motivación por parte del deportista.

- Conveniencia, flexibilidad y accesibilidad del deportista a la rehabilitación y el staff.

-Tolerancia al dolor.

- Educación acerca de la lesión.
El éxito de la rehabilitación estriba en que:

- Se vean inmediatos resultados.

- Soporte de los otros.

- El deportista crea que el programa es alcanzable.

- Las explicaciones que recibe acerca de su estado.
Si bien señalamos hasta aquí cuestiones que, a nuestro modo de ver, son de sumo interés, en lo que se refiere tanto al momento mismo de la lesión como a su rehabilitación, del mismo modo, se debe señalar dos aspectos relacionadas con el periodo post traumático:

1. Después de una lesión es fundamental convertirse en un observador agudo de la actividad del deportista, ya que las secuelas psíqui­cas que se van a manifestar pueden aparecer en la ejecución de las acciones, y en ocasión no se hace fácilmente mesurables, por ejemplo, un corredor de 400 metros planos, luego de la lesión, comenzó a correr forzando la pierna no lesionada para evitar, de esta forma, posibles molestias o nuevas lastimaduras en la pierna dañada anteriormente; como resultado de ello apareció una nueva lesión, pero ahora en la pierna que no había sufrido ningún trauma, lo que, de esa manera, complicó aún más su estado.



Ya en esas condiciones la lesión tuvo repercusiones de los hábitos motores. Advertir al deportista acerca de las consecuen­cias de esa actitud de defensa o huida de la lesión y de sus efectos, resulta beneficioso.
2. Se debe destacar las barreras psicológicas que pueden llegar a establecerse en el deportista, por norma, un corredor de 100 metros planos sufrió una lesión en determinado tramo de la carrera, mediante técnicas especiales, se puede analizar un ligero descenso de la velocidad de su ejecución en dicho tramo, lo que afecta sus rendimientos. En estas circunstancias hay que acudir, algunas veces, a procedi­mientos e intervenciones psicológicas que hagan desaparecer las inhibiciones fruto de la lesión.
Estas reacciones que ilustramos anteriormente con casos de corredores se pueden considerar comunes a todos los deportes, las cuales se manifiestan en ellos de acuerdo con las características de cada evento. Se pueden leer los trabajos de A. D. Soldatov, (1980); F. H. Sanderson, (1977), (1978), J. M. Buceta (1994), G. Pérez-Garmendia, y M. Rosa (1995), B. Keller, y J. Romero, (1995) J, Watkins y P. Peabody (1996).
Las estrategias de intervención psicológica deben ir dirigidas en primer lugar a lograr el amortiguamiento psicosocial de las repercusiones de la lesión mediante el apoyo del entrenador y las figuras significativas para el deportista. Varios investigadores han dedicado sus esfuerzos al estudio de las relaciones entre las estrategias mentales y la velocidad de recuperación del deportista entre ellos, J. Crossman, & J. Jamieson. (1985). y S. Gordon (1986). J. Achterberg, B. Dossey, y L. Kolkmeier (1994) igualmente, T. Michelle Magyar, y J. Duda, (2000).
Un estudio conducido por L. Ievleva y T. Orlick (1991) empleando el “Sports Injury Survey”, permitió llegar a resultados en que se indica que el establecimiento de metas, actitud y el estrés son tres de las variables asociadas con el grado de recuperación de las lesiones en deportistas. De ellas, el establecimiento de metas fue la variable más significativa y a juicio de estos investigadores se debe a su relación con el desarrollo de destrezas para el control personal. Dentro del estudio se destaca que el tiempo de recuperación del lesionado era inferior en aquellos que se trazaban metas a corto plazo relacionadas con el proceso de rehabilitación.
En los estudios anteriores, se deduce que la velocidad de recuperación del deportista lesionado se relaciona con la capacidad para adherirse al proceso de rehabilitación, tomar el tiempo necesario para la recuperación total, tratar de estar mentalmente motivado, establecer metas de logro a corto plazo y que cuando se describa la lesión se haga en términos positivos. L. Ievleva y T. Orlick (1991)
Por otra parte, además del establecimiento de metas se emplean como intervenciones psicológicas con éxito estrategias de intervención del tipo de la Reestructuración Cognitiva de Ellis (1977). Esta estrategia se basa en el problema del contenido del dialogo interior del deportista puede revelar pensamientos y sentimientos derrotistas y pesimistas que resultarían inconvenientes a la rehabilitación. Antes, durante y después de la lesión y la readap­tación, los pensamientos y creencias del deportista son determinantes del com­portamiento subsiguiente del deportista. Lo que el deportista no se dice resulta ser también de suma importancia. Como consecuencia, la primera medi­da de modificación del comportamiento cognitivo a tomar después de una lesión es la sensibilización del deportista respecto al pensamiento defectuoso.
En primer lugar, el deportista debe aceptar su nueva condición, lo cuál permite concentrarse más pronto en los procesos de readaptación. En segundo lugar, tomando conciencia y enfrentándose a sus sentimientos de irritación o de lástima de sí mismo, el deportista adquiere una mejor compren­sión del modo en que las reacciones negativas pueden retrasar o dificultar la recuperación.
Algunos deportistas adoptan la convicción de que su participación en el deporte se terminó, con frecuencia, fruto de evidencias cercanas obtenidas de la situación de otro deportista que también se lesionó o el rechazo a creer, después de los tratamientos, en la eficacia del pro­grama terapéutico.

Resulta útil la reestructuración del pensamiento del deportista, bien bajo el enfoque de A. Ellis, (1977) o, de A. J. Beck, (1976), lo que favorece la modificación de los pensamientos negativos por otros de carácter positivo y optimista, aquí se trata de examinar el sistema de creencias del deportista que pueden llegar a producir pensa­mientos deformados e irracionales.


Al caracterizar los pensamientos irracionales el psicólogo puede demostrarle al deportista que estos se tipifican porque:


  • Exageran las consecuencias negativas de una situación (horrible, terrible, insoportable...).

  • Reflejan demandas y obligaciones no reales sobre uno mismo o los demás (“debe ser”, “tiene que...).

  • Pensamientos sobre generalizadores y absolutistas (todo, nada, nunca, siempre).

  • Creencias sobre las necesidades que son requeridas para ser feliz o sobrevivir (“necesito”). Producen un sentimiento o emoción negativa de fuerte intensidad y larga duración.

Por otra parte, en el enfoque de Beck (1976), se destacan las siguientes características del procesamiento cognitivo en este tipo de situaciones:



  1. El carácter personalizador.

  2. Pensamiento polarizado.

  3. Abstracción selectiva.

  4. Inferencia arbitraria.

  5. Sobre generalización.

  6. Magnificación.

  7. Minimización.

A estos esfuerzos pueden contribuir otras formas de terapia breve como lo es el bloqueo de los pensamientos y la autosugestión, una de estas intervenciones es la inoculación del pensamiento (D. M. Meichenbaum, 1985). y puede desde el principio facilitar la tarea de apartar los pensamientos contraproducentes. La técnica se basa en alterar los patrones de pensamiento mediante la detención del mismo. El deportista lesionado una vez detectado un pensamiento negativo grita para sí PARA o alguna otra imagen/señal y entonces sustituye el pensamiento destructivo por uno constructivo. Esta técnica no funcionara excepto que el deportista, haya desarrollado pensamientos positivos para reemplazar los negativos.


Los pensamientos negativos nos sorprenden por ello debemos estar preparados y conocer las situaciones en las que aparecen. Los entrenadores, el staff medico y fisioterapeutas podrían establecer fácilmente listas de diálogos interiores productivos parecidos a partir de sus propias ex­periencias y distribuirlas a sus deportistas.
Los in­formes de los deportistas que tuvieron experien­cias de lesiones graves del mismo modo pueden llegar a ser muy útiles, en particular, si esos "modelos de comportamiento" son capaces de recordar los diá­logos interiores negativos en cada etapa de la rea­daptación de los deportistas y de contar cómo han salido con éxito con esas tácticas.
El pensamiento racional figura también en la te­rapia de inoculación de estrés cuando los pensa­mientos irracionales y deformados respecto a un hecho estresante (por ejemplo, una lesión) son disputados y afrontados. D. M. Meichenbaum (1977; 1985) prefiere una técnica especial de la terapia cognitiva a la que denomina técnica "Colombo" (Refiriéndose a la primera emisión de Colombo el detective, en la televisión). El psicólogo, el fisioterapeuta, o el entrenador juegan el papel de un escucha ignoran­te, y no hace más que aceptar las declaraciones refutables del deportista bajo forma de suposicio­nes, por ejemplo: "Corrígeme si me equivoco, has dicho que estás seguro de que tus ligamentos es­tán totalmente rotos en tu tobillo" "Déjame comprobar si esto corresponde con tu punto de vista ¿los deportistas que se operan no vuelven jamás al deporte o la vida activa?
Considerando que la terapia cog­nitiva y la terapia racional emotiva tienden a favore­cer la reacción emocional ante las lesiones y a la readaptación, el bloqueo de los pensamientos y la formación por instrucción autónoma favorecen la preparación para un diálogo interior productivo.
No obstante, estas estrategias pueden completarse unas a otras. Deberían utilizarse las cua­tro estrategias concurrentemente, y bajo la direc­ción de personal cualificado. A fin de cuentas, el empleo de técnicas cognitivas permite al deportista lesionado traducir unas preo­cupaciones productivas como "Por qué yo", en preocupaciones constructivas como Ahora que se que se ha producido, ¿qué es lo que puedo ha­cer?".
Por otro lado, respecto a las técnicas de relajación, es importante destacar que tienen un efecto mode­rado sobre las funciones del sistema nervioso sim­pático, que son accionadas a menudo por situacio­nes y/o condiciones estresantes, y ayuda a conser­var la energía vital necesaria para favorecer la re­cuperación, componer con el estado incómodo del cuerpo, e impedir la enfermedad. Entonces es posible que, gra­cias al recurso de la técnica de relajación, el depor­tista lesionado sepa controlar, favorecer y también acelerar su recuperación. Entre las técnicas de re­lajación que pueden emplearse a lo largo de la recuperación estarían la relajación muscular progre­siva, el entrenamiento autógeno o algunas de sus variantes (todas ellas descritas en el Módulo 3.7.)
Por lo que se refiere a la visualización , se puede recurrir a ella con el propósito de lograr estados emocionales favorables en el proceso de rehabilitación, prevención y recidiva de las lesiones P. A. Richardson, y L. M. Latuda, (1995). Y como sistema de entrenamiento mental ante la ausencia de la práctica de entrenamiento, lo que facilita mantener el programa mental de las ejecuciones. La repetición mental engloba todas las formas de práctica imaginaria. Se ejecuta un gesto, un movimiento o una actividad con sus más pequeños detalles enteramente en su mente. La repetición de las imágenes acarrea una recuperación mucho más completa de una experiencia. Comprende la búsqueda de sensaciones táctiles, auditivas, visua­les, emocionales, y también musculares.
El éxito de la visualización parece depender de la práctica anterior, lo que trae consigo consecuen­cias para los fisioterapeutas y entrenadores.
Las técnicas de visualización que se pueden emplear con los deportis­tas lesionados son las siguientes:
- La imaginación emotiva, A. Lazarus, (1977) ayuda al deportista a sentirse más positivo consigo mismo y con aquello que puede hacer. Eleva los niveles de confianza teniendo recursos en los recuerdos de triunfos anteriores y de reconocimientos y expresiones de admiración de sus compañeros de equipo, entrenadores o amigos.

Por medio de la técnica se evocan sentimientos y estados positivos que tiene un efecto tranquilizante asociados con expresiones memora­bles del pasado.

- La repetición corporal, R. J. Rotella, (1985) facilita la curación, readaptación y recuperación completa por medio de imágenes positivas. La terapia se efectúa en dos etapas. La primera completa la descripción detallada al deportista lesionado de lo que se produjo como causa de la lesión. Esto le permite elaborar una imagen mental precisa de la parte de su cuerpo que está lesionada. La segunda etapa compor­ta la explicación de todas las etapas de los procesos de readaptación (y comprende las intervenciones quirúrgicas si cabe) con el fin de permitir al deportista imaginar de un modo pre­ciso lo que se desarrolla en "el interior" del curso de la readaptación. Después de que la imagen de los procesos de curación que se desarrolla en el interior del cuerpo está com­pleta (en color), se pide al deportista que se imagine el verdadero proceso de curación.

Como consecuencia el deportista imagina que la cirugía, readaptación o recupera­ción conseguidas, y jamás las dificultades o los retrocesos. Estas imágenes de maestría son de gran importancia en la repetición corporal, pero son útiles también cuando el deportista imagi­na la realización completa de otros objetivos de los procesos de readaptación. A pesar de que la repetición de la maestría es una técnica útil, y favorece indudablemente un elevado nivel de confianza, no se aplica generalmente a una vasta gama de dificultades situacionales, ni a los retrocesos inevitables que se experimentan a lo largo de la readaptación.

- La proyección en el tiempo, A. Lazarus, (1977) es una técnica que sirve para distanciar al deportista lesionado de las frustraciones inconve­nientes y dolores actuales.

El tiempo nos permite, sin embargo, entablar reacciones psicológicas curativas (Es decir: hacer, experimentar, imaginar, y poner a prue­ba muchas cosas que pueden ayudar a borrar viejas lesiones psíquicas). Imaginándose situa­do a 2 semanas, a 6 semanas o a 6 meses en el futuro, es posible que el deportista pueda producir un cierto alivio inmediato en su mente.

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