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Autores: Dr. Ricardo de la Vega Marcos


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MODULO 3.6.

FACTORES PSICOLÓGICOS QUE INFLUYEN EN EL ALTO RENDIMIENTO DEPORTIVO

AUTORES:


Dr. Ricardo de la Vega Marcos

Licenciado en Psicología (UAM)

Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (UAM)
Dr. Francisco García Ucha

Licenciado en Psicología (Universidad de La Habana, Cuba)

Doctor en Psicología (I.S.C.F. “Manuel Fajardo”, Cuba)

PROFESOR:



Dr. Ricardo de la Vega Marcos

Licenciado en Psicología (UAM)

Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (UAM)

INDICE



PRIMERA PARTE. Introducción a la Psicología del Deporte.
Capítulo 1. La Psicología del Deporte: aspectos preliminares, definición y antecedentes históricos.

Capítulo 2. Aspectos básicos de la intervención psicológica en el deporte.


SEGUNDA PARTE. Principales dimensiones psicológicas que deben manejar los entrenadores.
Capítulo 3. Las expectativas y su influencia en el rendimiento.

Capítulo 4. Las habilidades sociales y de comunicación (HHSS).

Capítulo 5. El liderazgo del entrenador.

Capítulo 6. La modificación de conducta.


TERCERA PARTE. El control emocional en el ARD.
Capítulo 7. Las emociones como consecuencia de las cargas de entrenamiento.

Capítulo 8. El control emocional ante la ejecución de situaciones “amenazantes”.

Capítulo 9. Las emociones previas a la competición.

Capítulo 10. El dominio de las emociones durante y al final de las competiciones.



Capitulo 11. Importancia del control emocional y de la activación en la prevención de lesiones y en la retirada de la vida activa como deportista de competición.

Referencias Bibliográficas
Anexo: Trabajo a realizar

INTRODUCCIÓN
A lo largo de las últimas décadas, el interés por obtener un mayor conocimiento acerca de los factores que inciden en la obtención del alto rendimiento deportivo ha ido, sin lugar dudas, aumentando. Este hecho ha provocado que cualquier profesional relacionado con las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, se haya visto en la necesidad de formularse preguntas del tipo: ¿cómo influye l estado de ánimo de nuestros deportistas para que obtenga un rendimiento adecuado en la competición?, ¿y su personalidad?, ¿qué variables psicológicas determinan que, en un momento competitivo puntual, la actuación sea buena o mala?, ¿cómo se puede regular la ansiedad competitiva?...
Cada una de estas cuestiones, así como otras muchas que se suscitan diariamente en la “cabeza” de los entrenadores y demás componentes del cuerpo técnico que trabaja en un deporte determinado, son abordadas a lo largo de los dos módulos que, a lo largo ambos cursos del Máster, se relacionan de un modo más estrecho con la Psicología del Deporte.
Su estructura, por tanto, debe ser valorada en un continuo en el que el objetivo prioritario ha sido el de establecer un puente entre los aspectos teóricos que sustentan el trabajo psicológico que se puede realizar con un deportista o con un equipo, y la dimensión práctica que permite que los alumnos puedan extraer conclusiones adaptada a su propio trabajo cotidiano.
En concreto, los contenidos de este primer módulo han sido diseñados en estrecha colaboración entre el Dr. Ricardo de la Vega Marcos, docente de este módulo, y el Dr. Francisco García Ucha, una de las figuras más relevantes y representativas de la Psicología del Deporte en Latinoamérica, que ha aplicado, a lo largo de su amplia trayectoria profesional con deportistas de alta competición en Cuba, sus conocimientos, parte de los cuales se presentan en este primer trabajo: desde aquí vaya mi agradecimiento personal.
Respecto a los contenidos de este módulo, responden a los objetivos generales que se presentan a continuación de esta introducción, en donde cabe destacar la importancia de la percepción de la Psicología del Deporte como una ciencia eminentemente aplicada con antedecentes históricos que deben conocerse, la importancia de algunas de las variables más influyentes para la labor psicológica que el técnico puede desarrollar con sus deportistas, y la articulación del entrenamiento psicológico a partir del control emocional que todo deportista debe poseer cuando compite al más alto nivel.
Como se puede apreciar, si bien el contenido de la mayoría de los capítulos es eminentemente práctico, la profundización en las técnicas básicas de entrenamiento psicológico, así como en su metodología de evaluación, forman parte de la estructura principal del segundo de los módulos que se impartirán en el próximo curso en donde, a partir de la concepción de las cuatro manifestaciones psicológicas principales implícitas en el rendimiento deportivo –el componente emocional, el motor, el fisiológico y el afectivo-, se presenta un análisis pormenorizado de estas técnicas, así como de su aplicación adecuada y de sus connotaciones.

OBJETIVOS DEL MÓDULO

  • Comprender los antecedentes históricos de la Psicología del Deporte para poder explicar el estado actual que atraviesa la disciplina y el interés en su profundización.

  • Profundizar en las dimensiones psicológicas que dependen, directamente, del manejo de los entrenadores.

  • Analizar la importancia del control emocional en el alto rendimiento deportivos, así como las implicaciones prácticas que se derivan de un método de entrenamiento adecuado y adaptado a las necesidades puntuales que cada situación competitiva plantea.

  • Ofrecer herramientas a los entrenadores y demás profesionales relacionados con las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, para que puedan influir, de un modo positivo, sobre la actuación de los deportistas y equipos.

  • Establecer un nexo con el segundo módulo, en donde se presenta un análisis pormenorizado de las diferentes habilidades psicológicas básicas, su evaluación y entrenamiento.

TEXTOS DE LECTURA RECOMENDADA

  • J.M.BUCETA (1998). Psicología del entrenamiento deportivo, Madrid, Dykinson.

  • GONZÁLEZ, J. L. (1996). El entrenamiento psicológico en los deportes. Madrid. Editorial Biblioteca Nueva.

  • OLMEDILLA, A.; GARCÉS, E. y NIETO, G. (2002). Psicología del deporte. Murcia. Editorial Diego Marín.

  • WEINBERG, R.S., GOULD, D. (1996). Fundamentos de Psicología del Deporte y el Ejercicio Físico. Barcelona. Ed. Ariel.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS COMPLEMENTARIAS

  • I.BALAGUER (1994). Entrenamiento Psicológico en el deporte, Valencia, Albatros.

  • F.C. BAKKER, H.T.A. WHITING y H. VAN DER BRUG (1993). Psicología del Deporte, Madrid, Morata.

  • G. ROBERTS (1995), Motivación en el deporte y el ejercicio físico, Bilbao, Desclée de Brouwer.

  • J.M. WILLIAMS (1991). Psicología aplicada al deporte. Madrid. Biblioteca Nueva.

  • DOSIL, J. (2002). Psicología y rendimiento deportivo. Orense. Editorial Gersam


PRIMERA PARTE
INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA DEL DEPORTE

INTRODUCCIÓN

Esta primera parte del libro ha sido concebida como una introducción al resto, de manera que sirviera de soporte para el análisis y al estudio que deben realizarse con posterioridad. En este sentido, dos son las cuestiones que nos parecen más relevantes de tratar: por un lado los antecedentes históricos que hacen de la Psicología del Deporte una ciencia de sumo interés en el rendimiento deportivo, y por el otro una breve explicación de las intervenciones que, a nivel psicológico, se pueden realizar con el propósito de resolver los problemas que ocurren en el ajuste de los deportistas a las competiciones y a los entrenamientos de máximo nivel en donde, como es lógico, se produce una situación explícita de evaluación –operativizada por el resultado obtenido-, que debe saber controlarse.



CAPÍTULO 1. LA PSICOLOGÍA DEL DEPORTE: ASPECTOS PRELIMINARES, DEFINICIÓN Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS


    1. Consideraciones previas sobre la Psicología del Deporte.

En las últimas décadas, el deporte de alto rendimiento se caracteriza por un crecimiento acelerado de los resultados en las competiciones, lo que implica un incremento notable de la intensidad de la vida deportiva, la búsqueda constante de los factores que pueden estimular las capacidades de los deportistas y el establecimiento de exigencias psíqui­cas y físicas, que se podrían sintetizar de la siguiente forma:


a) Mayores requerimientos a la esfera cognoscitiva del deportista en la solución de los problemas complejos que se presentan en las situaciones de entrenamiento y competición.

b) Necesidad de desarrollar premisas psicofísicas superio­res, derivadas de las propias acciones motoras, que tienden a poseer un mayor grado de intensidad, volumen y compleji­dad, de acuerdo con los avances de la Metodología del Entrena­miento Deportivo.

c) Aumentar el grado de estabilidad de los resultados, teniendo en cuenta el alto costo tanto humano como económico que implican.

d) Poseer, con elevada vehemencia, aquellos motivos que se vinculan a la estimulación y regulación del comportamiento deportivo.

e) Un nivel de responsabilidad preeminente en las actuacio­nes, considerando el carácter trascendente de las acciones en las competiciones. Éstas son irrepetibles, por lo que constitu­yen un hecho único.
Estas demandas no sólo constituyen un problema al que deben dar respuesta los deportistas, sino también un reto a la maestría y capacidad de quienes los preparan y plantean la necesidad de encontrar las vías más idóneas para su solución: en el marco de estas tareas le corresponde a la Psicología del Deporte un determinado papel.


    1. Definición y objeto de estudio

La Psicología del Deporte puede definirse como una rama especial de la Ciencias Psicológicas y también como una de las especia­lidades de las Ciencias del Deporte. Su consideración como “ciencia” se justifica en los siguientes aspectos:


1. Posee un objeto de estudio propio: el conocimiento de las tendencias psicológicas que caracterizan la actividad deportiva.

2. Se estructura bajo un núcleo conceptual cuyas relaciones describen las normas de su objeto.

3. Posee un enfoque metodológico y métodos de investigación propios.

4. Permite pronosticar los fenómenos psicológicos que se relacionan con la actividad deportiva.


Es importante argumentar que, al colocar la actividad depor­tiva como objeto de estudio, se facilita el análisis e investi­gación de los fenómenos psicológicos que tienen lugar en la interacción entre participante, ejecución y condiciones de su realización; quedan de esta forma resueltos los problemas y limitaciones que la concepción dualista sujeto objeto man­tenía en la psicología conductista y además brinda la posibilidad de un estudio de la actividad desde un enfoque sistémico, que abarca tanto el análisis de los aspectos objetivos como de los subjetivos.
De esta manera, podemos sintetizar que un aspecto muy relevante será el estudio de la personalidad en condiciones de la actividad deportiva, lo que conlleva un número de tareas cuyos contenidos, según Rudik (1973), van a precisarse en el análisis de la psicología de la actividad depor­tiva, así como en el de los aspectos más relacionados con el propio deportista. Por lo tanto, podemos concebir una primera dimensión que se centra en delimitar los factores psicoló­gicos generales de la actividad deportiva concreta que se practique (a este particular dedicamos uno de los capítulos del Módulo 3.7.), mientras que habría una segunda más vinculada al análisis psi­cológico del deportista (esta misma lógica debe hacerse extensiva al estudio del funcionamiento grupal de los equipos deportivos, de sus relaciones e interacciones principales).
Este planteamiento del magnífico psicólogo soviético nos sirve para estructurar nuestro trabajo en tanto que, desde nuestra perspectiva, supera incluso enfoques posteriores al no limitarse al estudio de la personalidad del deportista, sino que se enfatiza la relevancia que poseen las demandas que, a nivel psicológico, se generan en un deporte particular. Este enfoque es, al mismo tiempo, lo suficientemente amplio como para que sea aceptado por los diferentes profesionales que trabajan en el alto rendimiento deportivo y justifica la necesidad del desarrollo de un trabajo multidisciplinar que sustente el programa de intervención aplicado.
Este planteamiento, en el que el objeto de estudio se define como la actividad deportiva, permitió amplificar la óptica de trabajo a cuatro dominios principales relacionados con el alto rendimiento deportivo:


  1. A los diferentes miembros que inter­vienen en las distintas situaciones deportivas: entrenador­es, adversarios, aficionados, árbitros, ejecutivos del depor­te, etc.

  2. Hacia la determinación de los nexos entre las reacciones afectivas del deportista , como resultado de su quehacer en el entorno deportivo, y sus resultados competitivos.

  3. Al estudio de las situaciones de competición, del estrés competitivo, del sentido personal y de la valoración de los ejercicios de acuerdo al grado de complejidad o peligrosidad.

  4. A los factores psicológicos que sirven al aprendizaje y entrenamiento de los hábitos y de las destrezas del deportista.

Por último, cabe resaltar que este enfoque permite encontrar con más fundamen­to y facilidad un lugar para la Psicología del Deporte como rama auxiliar de las Ciencias del Deporte dentro del propio proceso de entrenamiento competición y que denominamos Prepa­ración Psicológica del Deportista para las Competiciones. Éste constituye un concepto vertebrador y central del resto de los constructos y de los enfoques teóricos en Psicología del Depor­te: la preparación psicológica del deportista para las competiciones tiene como propósito garantizar la consti­tución, desarrollo y perfeccionamiento de las formaciones de la personalidad del deportista y de sus capacidades psicológicas involucradas en la actividad.


A pesar de la precisión de lo planteado, hay psicólogos que gozan de un gran prestigio personal y profesional, como Martens (1975), que definen la Psicología del Deporte de una forma operativa, como “aquello que hacen los psicólogos en el deporte”. En este sentido establece las tareas siguientes:

  1. Desarrollar programas para incrementar rendimientos.

  2. Usar técnicas de evaluación.

  3. Incrementar la comunicación entre deportista entrenador. deportista deportista y entrenador entrenador.

  4. Servicios de intervención.

A nuestro modo de ver, esta concepción limita en mucho el campo de acción de la Psicología del Deporte colocándola como una simple aplicación de los principios y el quehacer de la Psicología Clínica y, por supuesto, reduce la aplicabilidad de los aspectos psicológicos a los técnicos y demás personas cualificadas en el ámbito de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.




    1. Surgimiento y desarrollo de la Psicología del Deporte

Un primer aspecto que debe puntualizarse es que la Psicología del Deporte surge como consecuencia de las contradicciones que aparecen en la práctica de la actividad deportiva en el proceso de entrenamiento y competición de deportistas de alto nivel. Los entrenadores y profesores de Educación Física tuvieron que buscar una explicación a fenómenos contradictorios que se representan en alternativas tales como: ¿por qué algunos deportistas aprendían o adquirían las destrezas más rápidamen­te que otros?, ¿por qué algunos se “derrumbaban” en las competiciones, mientras otros incluso con condiciones físicas inferiores lograban obtener altos logros?, ¿por qué unos eran persistentes y otros no?, ¿por qué unos solucionan mejor los problemas del juego que otros?.


Estas inquietudes, que aparecieron con el resurgimiento de los Juegos Olímpicos de la Era Moderna, encontraron un grupo de especialistas en países desarrollados o en vías de desarro­llo que intentaron dar respuesta a cada alternativa. Por un lado, algunos entrenadores aprendieron Psicología o buscaron información por medio de consultas a profesionales y, por otro, psicólogos vinculados a la actividad deportiva se sintieron atraídos por resolver algunos de estos problemas, esto dio lugar a los primeros trabajos y conclusiones que se divulgaron por diferentes medios, contribuyendo de forma decisiva al inicio de la institucionalización de la Psicología del Deporte.
Una breve perspectiva histórica señala que una contribución valiosa fue hecha al inicio de siglo en diferentes partes del mundo. Una fuerte tradición en Psicología del Deporte fue establecida en la antigua Unión Soviética y Alemania (entonces en ambos lados Este y Oeste) y en Checoslovaquia. En la antigua Unión Soviética primero bajo la influencia de Alexander Puni (1974) y del citado Rudik.(1974), quienes esta­blecieron un programa de Psicología del Deporte en la Univer­sidad de Leningrado, hoy San Petersburgo, además de en el Insti­tuto de Cultura Física de Moscú.
Ya en una fecha como 1925 Rudik publica su "Estudio de las particularidades de los procesos de reacción en relación con el trabajo muscular". Unos años más tarde P. Kunath (1976), se distinguió formando psicólogos en la República Democrática Alemana, mientras M. Vanek. (1970), lo hacía en Checoslovaquia y F. Antonelli. (1965), en Italia. Todos ellos impulsaron su desarrollo en sus países y en diferentes partes del mundo.
Antonelli. (1978), fue el fundador y presidente de la Socie­dad Internacional de Psicología del Deporte desde su concep­ción en 1965 hasta 1973. El primer congreso se celebro en Roma en 1965 y rápidamente, en 1968, se efectuó el Segundo Congreso Internacional en Estados Unidos y se fundo la Sociedad de Psicología del Deporte Norteamericana.
Si nos referimos a este país, en Estados Unidos la Psicología del Deporte tuvo su comienzo en los años 20 al 40 en la figura de Colemann Griffith (1926), cuyas numerosas actividades y escritos colaboraron a justificar el interés que tenía el entrenamiento psicológico para el deporte: explico su carácter germinativo en la practica y la investiga­ción de la actividad deportiva. En este sentido, el primer documento escrito por C. Griffith. (1926), fue titulado "La Psicología del Entrenador", seguido por un segundo volumen en 1928 que tituló "Psicología y Atletismo". Los trabajos de Griffith, fueron retoma­dos por J. D. Lawther que en 1951 publica "Psicología del Entrenamiento", obra relevante porque consolida la investigación y el desarrollo de la Psicología del Deporte en ese país. Este conjunto de esfuerzos derivaron en que hoy en día existan varias asociaciones muy relevantes en Estados Unidos, como la “Asociación para el avance de la Psicología del Deporte” o la “División de Ejercicio y Psicología del Deporte” dentro de la Asociación Americana de Psicología.
Respecto al continente europeo, en 1968 se crea la “Federación Europea de Psicolog­ía del Deporte”, que ha celebrado, hasta la actualidad, más de diez congresos internacionales.
Desde una perspectica actual se sugiere de manera general que los factores que contribuyen al desarrollo de la Psico­logía del Deporte se relacionan, en esencia, con los siguientes cuatro ámbitos:

1. La búsqueda de la excelencia en los deportistas.

2. El deporte como función social.

3. Interés del espectador.



  1. Movimiento hacia la Salud.

Por otra parte, los cambios más dramáticos en el campo de la Psicología del Deporte comenzaron en la década de los ochenta, cuando muchos Comités Olímpicos, en diferentes países, comenzaron a solicitar la colaboración de psicólogos en la preparación deportiva para los Juegos Olímpicos. El propio desarrollo de la Psicología del Deporte dio lugar a fuertes polémicas: por una parte estaban los psicólogos de carácter académico que se dedican a la formación docente y al trabajo en laboratorios y, por otra parte, los psicólogos que trabajan en la solución de problemas concretos en la práctica misma de la actividad deportiva: muchos psicólogos dentro de este sector se dedican a aplicar la Psicología Clínica al deporte, presentando una forma­ción y una experiencia deficiente de estos profesionales.


En relación a esta reducción de la labor del psicólogo al ámbito de la Psicología Clínica, es necesario llamar la aten­ción sobre la enorme riqueza de la actividad deportiva donde están presentes fenómenos vinculados a todas las ramas de la Psicología y de manera especial la Psicología General, Social y del Aprendizaje. La experiencia tanto práctica como teórica dentro de esta especialidad nos permite pronosticar que la propia compleji­dad del deporte en la actualidad conducirá a que, aun con diferentes enfoques teóricos y metodológicos, la psicología del deporte siga una dirección más coherente y con una mayor vinculación a los aspectos prácticos del deporte aunque desde luego con un rigor metodológico superior.
A pesar de las reacciones ocurridas a raíz de estas corrien­tes de pensamiento dentro del área de la Psicología del Depor­te; queda mucho por realizar para lograr una concepción coherente acerca de la delimitación de las funciones que debe desempeñar el psicólogo del deporte así como su formación y capacitación. Por ejemplo, respecto a las primeras alternativas referidas al carácter académico adoptado por algunos psicólogos del deporte, Jaime Cruz Feliú (1990), nos habla acerca de la necesi­dad de tender un puente entre investigaciones básicas y apli­cadas, laboratorio y campo de entrenamiento.
En lo que concierne a los métodos de la investigación, en los que penetraremos en el Módulo 3.7, en lo fundamental tienen las mismas particularidades que en la Psicología General u otras ramas de las Ciencias Psicológicas, añadiendo un aspecto aplicado en donde el conocimiento de las Ciencias del Deporte resulta esencial. Estos métodos son:

1. La observación, que es un método básico en Psicología, y puede ser natural y dirigida.

2. Las entrevistas y tests psicológicos que se vinculan a los métodos de evaluación sistemática.

3. El experimento en condiciones de laboratorio y en condi­ciones naturales.

4. El análisis de los frutos de la actividad del deportista en los entrenamientos y competición.

Los aspectos que motivan los problemas metodológicos que se pueden encontrar en Psicología del Deporte son:

a) Las peculiaridades del deporte como actividad.

b) La relación de lo general y lo singular de los eventos deportivos.

c) El papel de los factores ambientales en las investigacio­nes en el deporte.

e) El número limitado de sujetos en los estudios.


Como no podemos tratarlos todos en esta ocasión, baste un ejemplo que clarifique estas limitaciones y que consiste en la aplicación de tests psi­cológicos que se relacionan con la Psicología General y que, frente a las demandas de la actividad deportiva, de carácter específico, pueden conducir a errores a los investigadores. El estudio de la atención constituye, desde nuestro punto de vista, un ejemplo muy claro en el que la Psicología General nos puede brindar algunas pruebas para su evaluación. Una de las más utilizadas, el “Test de Tachado de Touluse Pieron”, presenta resultados muy diferentes de acuerdo con la actividad deportiva que analice­mos. En una investigación desarrollada con jugadores de voleibol, nadadores y gimnastas por E. Hahn (1976), los resultados fueron muy contradictorios, no discriminando de forma adecuada el proceso de la atención en su relación con variables de rendimiento en esos deportes. Esta relación resulta diferente en cada una de estas actividades, por su duración, intensidad y cualidades implicadas.
Elaborando pruebas específicas que reflejen las exigencias de la atención de acuerdo con cada uno de los deportes estudia­dos, se comprobó que era más conveniente adaptar las pruebas a las condiciones particulares de cada especialidad deportiva, analizando, por ejemplo, cómo se sostenía la concentra­ción de la atención en breves lapsos de tiempo en los gimnas­tas o como se acomodaba la atención a los requerimientos de las condiciones de ejecución de la natación. Todo ello nos llama a la necesidad de desarrollar técnicas específicas a las exigencias de cada evento deportivo.
En Tenenbaum (1991) y Tenenbaum y Bar Eli (1992), al referirse al empleo de los tests psicológicos en el deporte, se hace énfasis en algunos aspectos metodológicos específicos que pueden ser causa de las insuficiencias y limitaciones en las investigaciones, a saber:


  1. Limitado número de escalas y tests que sean apropiados para un deporte en concreto.

  2. Escalas idénticas son usadas con deportistas de diferen­tes países sin considerar los cambios culturales.

  3. Se emplean las conclusiones de deportistas que son gene­ralmente de un mismo nivel competitivo como si todos tuvieran el mismo grado de rendimiento.

  4. Las evaluaciones se realizan sin considerar los aspectos situacionales.

  5. Se mantiene un enfoque cuantitativo sin completar los datos obtenidos por medio de otros métodos de investigación. Por ejemplo, las observaciones y entrevistas.

  6. Uso de métodos de análisis estadístico no apropiados.

A nuestro modo de ver, uno de los problemas más agudos y complejos que se presentan en el ámbito de la Psicología del Deporte se relaciona con la estrategia general que debe asumir el profesional en su actuación y en sus relaciones cuando trabaja. Se trata de conocer mediante qué normas y acciones se pueden evitar los conflictos y problemas que en ocasiones aparecen como consecuencia de la práctica como especialistas: ¿cómo evitar que surjan contradicciones entre las tareas del psicólogo y las del entrenador?, ¿cómo interactuar con los especialistas de otras ramas sin llegar a que se susciten problemas?.


En general, gran parte de lo que el psicólogo puede llegar a realizar con los deportistas, entrenadores, grupos y organiza­ciones deportivas depende de lo que creen y esperan acerca de la Psicología y de lo que la propia actuación del psicólogo provoque; por este motivo desde hace algunos años se viene analizan­do por parte de un grupo de investigadores, el modo de operar frente a las tareas más allá del uso propio de los métodos, técnicas y procedimientos que requieren la ejecución de las tareas del psicólogo en el deporte.

Es evidente que el trabajo del psicólogo, al tener como objetivo la formación y desarrollo de determinadas pautas de conducta del deportista y establecer las bases para la trans­formación de las acciones del entrenador y las organizaciones deportivas, enfrenta dificultades y resistencias que van a obstaculizar su labor. Este problema que tratamos aquí es estudiado por los psicólo­gos en distintas ramas de la Psicología. De manera específica, en el campo de la Psicología del Deporte, este problema lo podemos estudiar en Ogilvie (1979), Rushall (1979), o Ucha. (1975).


Un punto de partida del trabajo del psicólogo pudiera ser el señalado por Ogilvie (1979), que consiste en establecer su credibilidad y la credibilidad de la Psicología. Para nosotros resulta de importancia esta concepción, dado que la irrupción de la Psicología del Deporte en algunos países es relativa­mente reciente y de esta forma, tiene consecuencias metodoló­gicas concretas para el encuadre de la tarea, ya que implica que el psicólogo puede tener un carácter muy ambiguo. Cuando los deportistas y entrenadores son entrevistados acerca de qué esperan u opinan acerca del psicólogo en el deporte, en muchos casos sus criterios se alejan de lo que el psicólogo considera debe ser su campo de acción -por ejemplo, hace años, y aún en la actualidad, hay que explicar a los deportistas que el psicólogo no se encontraba en el equipo deportivo porque ellos presentaran alguna pato­logía de origen psicológico-.
El problema de las expectativas acerca de la Psicología está a veces vinculado con aspectos relativos a la posición ante la vida del sujeto; al respecto Sullivan (1979), señala que hay personas a quienes se les enseña erróneamente que no deberían necesitar ayuda para resolver sus problemas, por lo cual se avergüenzan cada vez que la necesitan o experimentan la sensación de que son unos “tontos” al buscarla o esperar que alguien se las dé. Esta necesidad obstruye las posibilidades del sujeto para enriquecer su experiencia y solicitar cooperación para sus problemas o conflictos.
Si bien el psicólogo debe cuidar las opiniones adversas o los prejuicios acerca de sus funciones, las creencias excesi­vamente favorables también deben recibir una profunda aten­ción, ya que pueden resultar muy dañinas a su trabajo. Por ejemplo, algunos pueden ver al psicólogo como un personaje que posee una "varita mágica" mediante la cual puede resolver todos los problemas que se le presentan al equipo u orga­nización deportiva; ésto puede llegar a comprometer al psicó­logo con las fantasías del entrenador u otros participantes y tener consecuencias sobre sus funciones de trabajo, las expectativas del entrenador, o los deportistas van a tener una formulación idealista e inalcanzable.
Otra de las dificultades está relacionada más con la Psico­logía que con el psicólogo mismo: se trata de aquélla que presenta la Psicología para ofrecer soluciones a los problemas de forma inmediata, rápida y precisa. En muchos casos esto no es posible, dado que la psicología posee pocas soluciones preparadas de antemano y esto se debe a la complejidad de su objeto de estudio, por lo que es importante estar alerta para no cometer el error de brindar esperanzas que sobrepasen lo posible o hacer pronósticos que no lleguen a materializarse, por lo que resulta recomendable plantear de forma clara las limitaciones con que cuenta el psicólogo, cuando tienen que modelar la conducta de otros.
Dado que las tareas resultan casi siempre mucho más comple­jas que lo previsto, se hace necesario hablar desde el princi­pio con una proyección de trabajo que ocupe un tiempo pruden­te. El planificar una tarea en un plazo corto puede ser una de las causas del fracaso. El psicólogo debe tener presente que la aceptación como profesional se ofrece tentativamente y puede ser retirada, sobre todo cuando después de haber mostrado lo que pueden esperar de él no se cumple.
De los planteamientos anteriores se deriva la necesidad del esclarecimiento del carácter de la tarea, elu­diendo totalmente el verse comprometido con las exigencias que no pueden cumplirse o que se encuentran fuera de sus funcio­nes. Esta tarea debe efectuarse a todos los niveles en el depor­te donde se ejecute, tanto con los entrenadores y deportistas, como por los responsables. Es en este proceso cuando el psicólogo debe solicitar la aceptación explícita de su persona y de sus tareas; desde luego, esta aceptación debe ser producto del propio esclarecimiento y no de la coerción. En este sentido el psicólogo debe elaborar un plan de trabajo lo más concreto posible, éste debe ser sometido a la meditación y aceptación de los entrenadores y directivos. En el mismo deben definirse cuáles son los objetivos de la actividad, los diferentes procedimientos para alcanzar el propósito de actuación del psicólogo y la parte de responsabilidad que le compete a cada uno de los integrantes del deporte en la ejecución del mismo.
En el transcurso de su labor el psicólogo debe suministrar información veraz, útil y exacta tanto al entrenador como a los deportistas. El problema de la información que se entrega acerca de los deportistas o el equipo es uno de los más impor­tantes por el número de consideraciones y efectos que puede conllevar. Desde el ángulo del contenido hasta las personas que van a recepcionar la información se constituye en un proceso que el psicólogo debe de cuidar y realizar con la mayor ética y profesionalidad posibles.
Dando paso a otro aspecto del tema que estamos tratando en la descripción acerca de la definición y evolución de la Psico­logía del Deporte, se hace énfasis en que se puede ver un proceso de desarrollo sostenido en estos años. En algunos países, como señalan Palacio y Salmela (1986), donde predominaba el modelo clínico se traslada a un modelo preventivo gracias a los programas de entrenamiento psicológico. También la tendencia de que la intervención del psicólogo del deporte se realice, siempre que sea posible, en el entorno deportivo en que aparece el problema: entrenamiento y competición (De la Vega, 2002).

Finalmente hay que destacar que la Psicología del Deporte se extiende en este periodo a nuevas áreas de trabajo:

1. Las investigaciones desarrolladas sobre la identificación del potencial atlético en los estudios de selección de talento e iniciación en edades tempranas.


  1. La investigación y aplicación de los efectos de la acti­vidad deportiva sobre la salud del hombre.

Ante esta evolución, como señala Cruz (1990), los psicólogos del deporte deben de tener muy claras tres ideas:

1. Procurar mejorar no sólo el rendimiento de los deportis­tas, sino también su bienestar.

2. Recordar que los deportistas de élite no son la única área de aplicación de la Psicología del Deporte.



3. Continuar el desarrollo desde el punto de vista académico y la práctica profesional. Sobre todo la formación y capacita­ción de los especialistas.
1.4. Desarrollo de la Psicología del Deporte en España
A nivel general podemos afirmar que la historia de la Psicología del Deporte en España tiene, como en otros países, una historia relativamente breve. En este sentido, debemos resaltar que hasta 1968 no se crea una licenciatura específica de Psicología, lo que propicia que el acercamiento hacia aspectos más relacionados con el ámbito deportivo se produjera, precisamente, desde este ámbito, y no tanto desde la propia Psicología.
De acuerdo con los trabajos realizados por Cantón y colaboradores (1989, 1990 y 1992), en el desarrollo de la Psicología aplicada al deporte en España se pueden distinguir tres etapas diferenciadas:

  1. Desde 1960 hasta 1964. Se comienzan a recoger los primeros estudios pioneros en este campo.

  2. De 1965 hasta 1979. Se configura la Psicología del Deporte como un área específica de conocimiento.

  3. De 1980 hasta la actualidad. Se caracteriza por la plena formalización científica e institucional de esta disciplina.


1.4.1. Primera etapa: estudios pioneros.
Destacan las aportaciones de José María Cagigal, de Joseph Roig-Ibañez y de Joseph Ferrer-Hombravella (Cruz et al., 1990).
Como señala González, (1992), el interés por la Psicología del Deporte en España surge con la obra de Cagigal, que concibe esta disciplina a partir del bienestar físico y personal que genera en el deportista, relegando a un segundo término los aspectos relacionados con el rendimiento deportivo. Será el mismo Cagigal el fundador del primer Instituto Nacional de Educación Física en Madrid. Algunos de sus trabajos principales son “Psicopedagogía del Deporte” (1962) y “El fenómeno psicológico en el deporte” (1963).
En esta misma época, a mediados de la década de los sesenta, Joseph Roig establece, en el Centro de Medicina de la residencia Blume de Barcelona, el que es considerado el primer laboratorio de Psicología del Deporte de España. En este laboratorio se inician las primeras evaluaciones médico-psicológicas de los deportistas, comenzando a editarse la revista: “Apuntes del Centro Juvenil de Medicina Deportiva”. Este centro, en 1976, pasaría a integrarse en el INEF de Barcelona.
1.4.2. Segunda etapa: periodo de estructuración del campo de la Psicología del Deporte.
Como referencia puntual e este segundo periodo tomamos la celebración del Primer Congreso Mundial de Psicología del Deporte celebrado en 1965 en Roma, en donde varios profesionales españoles tuvieron protagonismo.
En esta época en España se celebran varios congresos internacionales como el Congreso Mundial de Educación Física y Deporte celebrado en Madrid en 1966, en donde se expusieron algunos trabajos relacionados con variables psicológicas.
En 1973 se celebra en Madrid el Tercer Congreso Mundial de Psicología del Deporte, dirigido, por aquel entonces, por Cagigal. Un apunte importante, tal y como señala Cantón (1992), es que este acontecimiento no tuvo la repercusión que pretendía debido, sobre todo, a que la primera promoción de estudiantes de psicología concluía en ese mismo año y, por otra parte, a que sólo existía un INEF en España y, todavía, no se consideraban como una carrera universitaria.
1.43. Tercera etapa: Normalización científica e institucional (Desde 1980).
A nivel docente, la Psicología del Deporte comienza a formar parte, como asignatura optativa, de los planes de estudio en los INEF, a los que se les reconoce la capacidad para impartir una licenciatura universitaria que permite la génesis de nuevos centros en España.
La expansión creciente de esta disciplina plantea la necesidad de recibir una formación adecuada de los profesionales que ejercen su labor en esta área, de manera que en 1989 surge el primer programa universitario, en forma de Máster, por iniciativa de la Universidad Autónoma de Madrid y del Comité Olímpico Español, con vistas a formar profesionales que trabajaran en la preparación de los Juegos Olímpicos de Barcelona ´92. El Máster en Psicología del Deporte se inicia y consolida con dos cursos académicos y, en la actualidad, continua su profeso pedagógico en la formación de especialistas en Psicología del Deporte. Con posterioridad han aparecido otros Máster similares que han copiado la estructura adecuándola a las necesidades educativas que se presentan en la actualidad.
Por otra parte, la reforma de los Planes de Estudio de la Universidades Españolas, iniciada en 1990, posibilitó la ocasión para que numerosas Facultades de Psicología decidieran incluir como materia optativa la Psicología del Deporte.
En 1993 se crea, a propuesta del Comité Olímpico Español y de la Universidad Autónoma de Madrid, la “Cátedra Ferrer Salat” sobre Psicología del Deporte y de las Ciencias del Alto Rendimiento Deportivo, con el fin de dar cobertura docente al Máster anteriormente citado.
En la actualidad, el Centro Olímpico de Estudios Superiores, creado en el 1992, constituye el proyecto más sólido para impulsar en España el desarrollo de las Ciencias del Deporte donde la Psicología aplicada al Deporte goza de un reconocimiento adecuado.
1.5. Consideraciones Finales
A lo largo del capítulo hemos presentado algunas de las consideraciones que resultan más oportunas para enmarcar en qué consiste la Psicología del Deporte, cuáles son sus áreas principales de actuación, así como algunos de los requisitos necesarios para poder desarrollar una labor coherente y eficaz en el ámbito deportivo.
El breve análisis histórico expuesto, sirve de guía para aclarar que se trata de una ciencia muy nueva que, sin lugar a dudas, necesita de la maduración y evolución que cualquier ámbito requiere, en donde el lugar que pueden desempeñar los diferentes profesionales relacionados con las Ciencias del Deporte es, sin lugar a dudas, muy importante y de una repercusión vital en la incidencia que tenga en futuras décadas.

CAPITULO 2. ASPECTOS BÁSICOS DE LA INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN EL DEPORTE


    1. El Marco de la Intervención Psicológica en el Deporte.

Las intervenciones psicológicas se definen como las acciones que desempeña el psicólogo, entrenador u otro especialista con el propósito que el deportista adquiera y desarrolle habilidades psicológicas para enfrentar el estrés en competiciones y entrenamiento y, además, perfeccione sus capacidades en el deporte. Esencialmente, las intervenciones tienen como objetivo:




  1. La mejora sistemática y planificada de las capacidades psíquicas implicadas en los rendimientos.

  2. La reestructuración de las valoraciones y percepciones bajo cuya influencia el deportista no puede mantener un ajuste adecuado entre su potencial y las exigencias de la actividad y las condiciones de su realización.

  3. La estabilización del comportamiento en la competición.

  4. La optimización y activación de los procesos de recuperación psicológica para poder movilizar sus recursos personales en las competiciones y entrenamientos.

  5. La preparación para reorganizar sus recursos psicológicos y ampliar el abanico de posibilidades mediante el afrontamiento de situaciones nuevas e imprevistas.

Las intervenciones psicológicas en la práctica deportiva abarcan por lo menos tres métodos que acaparan un número de técnicas determinadas. Estos métodos son:



  1. El entrenamiento psicológico.

  2. Acompañamiento o "Coaching".

  3. Orientación psicológica o "Counseling".


2.1.1. El Entrenamiento Psicológico.
Del entrenamiento psicológico podemos señalar que se trata de actividades mediante las cuales se entrena al deportista para la adquisición y desarrollo de habilidades psicológicas que facilitan un accionar más eficiente y que tiene como fin, sobre todo, mejorar la capacidad de autorregulación.
Existen tipos de entrenamiento que tienen por meta desarrollar, estabilizar y aplicar las habilidades que forman el soporte psicológico de la regulación del movimiento en diferentes situaciones. Otros cumplen el objetivo de preparar al deportista para la solución de diferentes problemas, que requieren pongamos de ejemplo, el entrenamiento en relajación, visualización, asertividad, habilidades sociales, etc.
2.1.2. Acompañamiento psicológico o “Coaching”
La intención principal del “Coaching” psicológico es influenciar al deportista como individuo, y a equipos como grupos sociales, de forma tal, que puedan desarrollar sus posibilidades máximas de rendimiento en la competición y entrenamiento. Dentro de este contexto las metas específicas del rendimiento deportivo deben orientar y darle dirección a la regulación psíquica en la competición.
Las principales tareas del “Coaching” psicológico son, particularmente, la preparación psicológica en función del adversario, el desarrollo de la auto confianza y de la fuerza de voluntad, así como, la aplicación de técnicas de motivación y orientación táctica, antes, durante y después de la competición. En el caso del “Coaching”, el trabajo del psicólogo del deporte está directamente ligado a situaciones concretas del deporte.
2.1.3. Orientación psicológica o “Counseling”
La Orientación psicológica tiene como fin ayudar a los técnicos y deportistas a entender y solucionar de la mejor forma posible sus problemas psicológicos y sociales.

Una tarea específica del psicólogo es ayudar emocionalmente a deportistas que pasan por fases de inseguridad, a fin de que pueda encontrar rápidamente la seguridad y auto confianza.


La psicoterapia y la orientación psicológica son dos áreas de trabajo que están muy cercanas entre sí y son tan difícilmente separables que todo lo que pueda decirse de la primera se puede decir igualmente de la segunda. En ambas están presentes situaciones de aprendizaje donde se producen cambios, se reestructuran significados, percepciones o sentimientos, se modifican actitudes, valores, conductas y concepciones del mundo, se aprenden y se refinan destrezas y habilidades. El orientador psicológico es "facilitador de aprendizajes".

El asesoramiento psicológico puede considerarse una disciplina de servicio en la cual un profesional capacitado -el asesor psicológico o psicólogo orientador- utiliza abordajes científicos y procedimientos técnicos para crear un contexto de relaciones y aprendizajes en el que se ofrece asistencia a deportistas, equipos, familias u organizaciones, con el fin de que éstos exploren, identifiquen, desarrollen y utilicen proactivamente sus recursos personales como herramientas para enfrentar retos, crisis y contingencias que derivan de su constante interacción con el ambiente. El objetivo final de esta intervención es el manejo óptimo y creativo de tales situaciones, que a la larga resulte en la detección, prevención y corrección de eventos vinculados al desarrollo emocional, educativo, vocacional y/o social, con el consiguiente incremento del bienestar integral.


Así, el asesoramiento psicológico es una situación de influencia interpersonal y de comunicación, con toda la complejidad inherente a la comunicación humana, y al mismo tiempo es una situación de aprendizaje, especialmente orientada hacia las áreas cognitivas y emocionales. En esa situación, el asesor es simultáneamente un comunicador profesional y también un diseñador de contextos de aprendizaje y cambio, en los cuales sirve, además, como guía, modelo y fuente principal de recompensa.
2.2. Técnicas básicas de intervención psicológica
Pese a que sobre estas técnicas profundizaremos en el Módulo 3.7., cabe introducir que abarcan un abanico muy amplio. Existen diversas formas de clasificación de las mismas. H. Valdés Casal (1996) las clasifica bajo el postulado que determina sobre qué procesos pretende influir, diferenciando los siguientes:

  1. La cantidad de activación.

  2. Los factores congestivos de la regulación.

  3. Las estrategias de afrontamiento.

  4. Los elementos de la personalidad.

Al respecto el autor de este trabajo acoge la clasificación basándose en la predominancia de la influencia verbal o no sobre el deportista. De esta manera, tipifica las técnicas en no verbales, toda aquellas como la relajación, la música y otros medios de influencia físico donde el intercambio de opiniones y experiencias no constituye el núcleo predominante de la técnica y las verbales para englobar todas las técnicas que como la terapia racional emotiva de, A. Ellis (1962) predomina el manejo de las ideas y los sentimientos y emociones.


A pesar de la relevancia de las intervenciones psicológicas, frecuentemente, existe un conocimiento de estos métodos, si bien, sus bases teóricas y metodológicas no son, comúnmente, de dominio de los entrenadores y los deportistas.
Se halla una gran cantidad de literatura de corte popular que está al alcance de todos los interesados, aunque, esta información no presenta conocimientos profundamente especializados para tratar en detalles las complicaciones, insuficiencias y posibles contradicciones al aplicar una técnica psicológica. Determinados entrenadores y deportistas recurren a estos métodos por cuenta propia y obtienen o no los resultados esperados. Cuando ocurre lo último, algunos llegan a defraudarse de forma tal que no quieren volver a desempeñarse en estas acciones. No obstante, todos están muy interesados en resolver las posibles deficiencias o debilidades de los deportistas y usualmente no advierten que están en un área en que es necesario dejar actuar a los peritos, al menos, en las primeras etapas.
2.3. Algunas Consideraciones Previas Acerca de la Intervención Psicológica en el Deporte.

Una revisión de la literatura científica emprendida por Ucha, demuestra que las intervenciones que sirven para la preparación psicológica son mejores significativamente que el control o variación de las condiciones de ejecución de las actividades deportivas. Sin embargo, hay pocas investigaciones, en Psicología del Deporte, acerca de las intervenciones psicológicas efectuadas con deportistas de alto rendimiento. Aparece un gran número de estudios logrados con deportistas universitarios, escolares o que ejercitan como recreación el deporte, lo que nos plantea la necesidad de llevar a cabo investigaciones rigurosas para demostrar el impacto de las intervenciones en deportistas de alto rendimiento.


Las investigaciones psicológicas en el área del deporte élite están limitadas debido, entre otras razones, a que los estudiosos tienen un control relativamente pequeño sobre los deportistas y quienes los atienden. El control de los posibles participantes en la investigación está en manos de los administrativos y entrenadores, quienes pueden variar mucho las condiciones del estudio debido a las decisiones que tomen con los deportistas durante el periodo de preparación deportiva.
Los entrenadores con frecuencia necesitan cambiar sus planes de entrenamiento, los lugares de preparación y el propio programa de competición. Todas estas modificaciones pueden afectar profundamente las acciones directas que requiere una investigación. No obstante, las evidencias empíricas muestran que las intervenciones son efectivas en los deportistas de alto rendimiento.
Todas las intervenciones psicológicas que se refieren al desarrollo de habilidades para el control de los estados emocionales y algunas que se incluyen en los procesos de aprendizaje o perfeccionamiento de las ejecuciones provienen de la Psicología Clínica. Esto proporciona una cierta seguridad para su aplicación, aun cuando los objetivos de las intervenciones en Psicología del Deporte tienen otro propósito, que no es el tratamiento de problemas psicopatológicos sino más bien educativo, a veces, específicamente profiláctico y de psico-higiene. G. Pérez Recio (1992) argumenta que se trata de conseguir que el deportista "aprenda", no de que se "cure" de ciertos "problemas de competición".
De igual forma, existen otras dificultades para determinar el impacto de las intervenciones debido a problemas que se relacionan con el plano teórico y metodológico. Por ejemplo, la proliferación de enfoques basados en la preferencia del psicólogo más que en una elección fundamentada con rigor científico. Al respecto, R. Seiler, (1992) realizó un estudio sobre la predilección en el uso de las técnicas de intervención psicológica de seis especialistas prestigiosos en el área de la Psicología del Deporte. Encontró tendencias diferentes en el orden de conveniencia dadas por ellos a las intervenciones.
A continuación, en la tabla que se expone, se presentan las preferencias encontradas por R. Seiler, (1992) en estos psicólogos. Por simple inspección, se constata las diferencias en los juicios expresados por los diferentes especialistas.


Harris & Harris

Missoun / Minard

Railo

Suinn

Relajación

Visualización

Entrenamiento Modelo

Relajación

Concentración

Establecimiento de metas

Desensibilización

Dirección del estrés

Imaginería

Enfoque de la situación

Entrenamiento autógeno

Control del pensamiento

Auto tareas

Desconectar

Entrenamiento simbólico

Representación mental

Estable-cimiento

de metas


Sugestión

Entrenamiento mental

Concentración

Comunicación

Relaciones interpersonales

Yoga- Meditación

Autorregulación


Gráfica 2.1.: Selección por orden de importancia de siete intervenciones psicológicas por seis autores.
El autor de esta obra encuestó a siete psicólogos del deporte cubanos sobre cuáles eran las intervenciones que, a juicio de ellos, eran preferibles para la preparación mental de los deportistas. Las respuestas que se hallaron fueron:
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